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Un trágico episodio de violencia marcó la jornada del viernes en la zona de Urkupiña, donde un joven repartidor de tarjetas, de apenas 24 años, perdió la vida tras ser víctima de un asalto que terminó en un mortal disparo. Según informó el fiscal encargado del caso en el municipio paceño de Viacha, Rodrigo Trigo, el joven sufrió una herida grave por arma de fuego en el abdomen que le provocó un desangramiento inmediato y acabó con su vida.

El fiscal detalló que la autopsia realizada confirmó que la causa del fallecimiento fue un traumatismo abdominal abierto, producto de la perforación causada por el proyectil. Esta precisión forense subraya la gravedad y rapidez con que se produjo el desenlace fatal, dejando claro que la víctima no pudo recibir atención médica a tiempo para revertir la situación.

Este lamentable hecho ha movilizado a las fuerzas policiales locales, quienes se encuentran desplegadas en una intensa búsqueda para identificar y capturar a los responsables del crimen. En paralelo, las autoridades han recibido reportes sobre la existencia de otra persona herida vinculada al incidente. Sin embargo, hasta el momento no han logrado localizarla ni determinar si se trata de un integrante de la banda delincuencial o si es una víctima adicional del asalto.

En relación con las circunstancias que rodearon este violento episodio, las declaraciones recogidas entre testigos indican que ocurrió entre las 13:50 y 14:30 horas. El joven repartidor transitaba por la zona cuando fue interceptado por un grupo delincuencial que intentó arrebatarle su mochila. Durante el forcejeo posterior, uno de los asaltantes efectuó un disparo que impactó directamente en su cuerpo. La rápida evolución hacia la fatalidad evidencia lo peligroso y sorpresivo que puede tornarse una situación aparentemente común como un robo.

Este caso pone en evidencia no solo los riesgos a los que están expuestos quienes realizan actividades cotidianas como repartos o entregas en ciertas áreas urbanas, sino también plantea interrogantes sobre la seguridad pública y la efectividad de las medidas preventivas para proteger a los ciudadanos ante hechos criminales. La comunidad local se encuentra consternada ante este acto violento y espera respuestas concretas por parte de las autoridades para esclarecer lo ocurrido y evitar futuras tragedias.

El trabajo conjunto entre fiscales y policías será fundamental para avanzar en las investigaciones, identificar a los responsables y llevarlos ante la justicia. Mientras tanto, este suceso sirve como un recordatorio doloroso del impacto directo que tiene el crimen organizado en la vida diaria y cómo afecta a personas jóvenes e inocentes que simplemente intentaban desarrollar sus labores con normalidad. La atención pública está puesta ahora en esta investigación para garantizar justicia y fortalecer las condiciones de seguridad en esta región

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