En el inicio de la segunda mitad, Alexander Sorloth aprovechó la falta de atención de sus marcadores para controlar el ritmo del juego y conectar un cabezazo que resultó decisivo para que el Atlético de Madrid se impusiera al Alavés. Este tanto permitió al equipo rojiblanco mantener la ventaja en un partido que mostró algunas dudas, especialmente en un tramo final marcado por el descontento de la afición y la necesidad de reencontrar su mejor versión, tanto colectiva como individual.
El Atlético, lejos de reflejar el nivel esperado para esta temporada, recibió críticas en momentos puntuales por parte de su público, especialmente cuando el equipo se replegó tras adelantarse en el marcador. Sin embargo, la efectividad y la capacidad de mantener la ventaja en el estadio Metropolitano, donde acumula doce victorias consecutivas en todas las competiciones y nueve en LaLiga, resultaron clave para asegurar un triunfo fundamental en la lucha por escalar posiciones en la tabla.
El primer tiempo dejó una sensación de falta de creatividad y profundidad ofensiva, lo que quedó evidenciado poco antes del descanso, cuando algunos silbidos comenzaron a escucharse en las gradas. El conjunto madrileño mostró dificultades para generar ocasiones claras, mientras que su principal referente en ataque, Julián Álvarez, evidenció cierta ansiedad y precipitación en sus acciones, reflejando una racha negativa que se extiende a ocho partidos consecutivos sin anotar en LaLiga.
La ausencia de gol del delantero argentino no solo afecta su rendimiento individual, sino también el funcionamiento del equipo, que depende en gran medida de su capacidad para desequilibrar y generar peligro. El entrenador Diego Simeone continúa confiando en Álvarez, esperando que recupere su mejor versión para revertir la situación actual. Un ejemplo de la calidad del jugador fue su regate por banda que originó la ocasión más clara del primer tiempo, aunque no se logró concretar en gol debido a la intervención del portero rival y la defensa.
En este partido, el técnico mantuvo a Álvarez en el once titular, junto a Sorloth y Thiago Almada, quien reapareció tras varias jornadas sin ser titular. Almada mostró un buen manejo del balón y precisión en sus pases, aunque aún le falta un mayor impacto en el juego para influir decisivamente en el resultado. El Atlético se encontró con una defensa del Alavés bien organizada y sólida, que dificultó la creación de oportunidades y mantuvo el partido cerrado.
Sorloth, que no había tenido participación destacada en la primera mitad, fue el encargado de abrir el marcador poco después del inicio del segundo tiempo. Un centro de Pablo Barrios, aunque no muy preciso, fue aprovechado por el delantero para rematar con un cabezazo pausado y certero que superó a la defensa rival y se alojó en la portería, brindando un respiro al equipo y a su entrenador.
Con la ventaja en el marcador, Simeone realizó cambios estratégicos, introduciendo a jugadores como Griezmann, Baena y Koke, mientras retiraba a Álvarez, Giuliano y Almada para refrescar el ataque y el mediocampo. A pesar de controlar el partido, el Atlético no logró ampliar la diferencia y el Alavés no mostró capacidad para reaccionar, lo que permitió al equipo local administrar el resultado.
En los minutos finales, la tensión se hizo palpable debido a la estrechez del marcador y a la actitud conservadora del Atlético, que optó por replegarse y esperar el pitido final. Algunos errores en la circulación del balón provocaron silbidos parciales en la grada, reflejando la inquietud de los aficionados ante la falta de claridad y el riesgo de un posible empate. Finalmente, el conjunto rojiblanco logró mantener la victoria, aunque con varias dudas y desafíos pendientes de resolver para afrontar con éxito el resto de la temporada


