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Entre el 29 y el 31 de enero, la Dirección General de Capitanías de Puerto (DGCP) llevó a cabo una serie de operativos destinados a combatir la minería ilegal en áreas protegidas del territorio nacional, específicamente en el Parque Nacional Madidi y la Reserva Nacional de Vida Silvestre Amazónica Manuripi. Estas acciones se centraron en la detección y erradicación de campamentos mineros ilegales, así como en la destrucción de balsas rústicas que se utilizan para extraer minerales, las cuales representan una amenaza ambiental significativa para los ecosistemas fluviales.

Durante estos operativos, se logró la destrucción total de cinco balsas rústicas distribuidas en diferentes cuerpos de agua. En el río Toromonas, un afluente del río Madre de Dios ubicado en la región amazónica del departamento de La Paz, se destruyeron tres balsas; mientras que en el arroyo Lindero, dentro de la Reserva Manuripi, se eliminaron dos balsas más. Aunque estas embarcaciones son de construcción rudimentaria y no poseen gran tamaño, su impacto ambiental es relevante debido a que contribuyen a la contaminación directa de las aguas, afectando así tanto la biodiversidad acuática como la calidad del recurso hídrico utilizado por comunidades locales y especies silvestres.

Además de estas acciones contra las balsas rústicas, en el río Beni, específicamente en Rurrenabaque, personal especializado ejecutó el desalojo de cuatro campamentos dedicados a actividades mineras ilegales. Estos campamentos representan un foco permanente de degradación ambiental y vulneran las normativas vigentes que protegen las áreas naturales. La intervención fue posible gracias al trabajo conjunto entre Capitanías de Puerto y otras entidades estatales encargadas del control y preservación del medio ambiente.

El primer operativo tuvo lugar en el río Tejeque dentro del Parque Nacional Madidi. En esta intervención participaron funcionarios tanto de Capitanías de Puerto como del Servicio Nacional de Áreas Protegidas (Sernap). En este sitio fueron detectados cuatro campamentos mineros; tres con maquinaria semimecanizada y uno que operaba manualmente. La presencia de equipos semimecanizados evidencia un nivel avanzado de explotación ilegal que genera aún mayores daños ambientales debido al uso intensivo de maquinaria pesada para extraer minerales.

El segundo operativo se desarrolló al día siguiente en el río Toromonas con apoyo directo de efectivos pertenecientes a la Capitanía Menor “Heath”. Esta operación reafirma el compromiso institucional para ejercer control efectivo sobre los afluentes amazónicos donde persiste la minería ilegal, actividad que no solo afecta los recursos naturales sino también pone en riesgo a las comunidades indígenas y locales que dependen del equilibrio ecológico para su subsistencia.

Finalmente, el tercer operativo se llevó a cabo en el arroyo Lindero dentro del área protegida Manuripi. Esta reserva nacional es vital para la conservación de especies endémicas y ecosistemas frágiles propios del trópico amazónico. La erradicación allí realizada contribuye significativamente a mitigar los impactos negativos generados por actividades extractivas informales e ilegales.

Estos esfuerzos coordinados reflejan una respuesta estatal integral frente a uno de los principales problemas ambientales actuales: la minería ilegal dentro de áreas protegidas. La destrucción de balsas y campamentos ilegales no solo busca proteger los recursos hídricos y biodiversidad sino también reafirmar el respeto por las leyes nacionales e internacionales destinadas a preservar estos espacios estratégicos para la conservación ambiental y cultural. Para las poblaciones locales y comunidades originarias que habitan estas zonas, estas acciones significan una esperanza para salvaguardar sus territorios ancestrales y asegurar un futuro sostenible basado en el respeto al medio ambiente

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