La expresidenta Jeanine Áñez recuperó su libertad este jueves, culminando un periodo de reclusión de 1.710 días. Tras su salida del penal de Miraflores, se encuentra en su residencia de La Paz, donde comparte momentos con sus hijos, a quienes ha expresado su profunda gratitud por el apoyo incondicional brindado durante estos años.
En sus primeras declaraciones públicas, Áñez dirigió un mensaje al expresidente Evo Morales, quien la ha señalado como promotora de un golpe de Estado. La exmandataria calificó a Morales de cobarde, condenando sus acciones relacionadas con menores de edad como una vergüenza para el país y la comunidad internacional. Asimismo, criticó su aparente evasión de responsabilidades, señalando que se esconde y se ha atrincherado en la región del Chapare. Áñez también manifestó su desconcierto ante la prosperidad de individuos que considera malintencionados, quienes, según ella, gozan de una amplia protección y la lealtad incondicional de seguidores.
Durante los más de cuatro años que permaneció privada de libertad, su familia desempeñó un papel crucial, visitándola, cuidándola y velando por su bienestar. En múltiples ocasiones durante este tiempo, se denunció la crítica situación de salud de la exmandataria, especialmente cuando su estado fue inestable y se le denegó la atención médica necesaria.
Áñez compartió su alegría por poder disfrutar nuevamente de sus hijos, su familia y sus amistades, después de años de sufrimiento y agotamiento diario, siempre manteniendo la esperanza y la fe. Subrayó su agradecimiento por los hijos que la acompañaron incondicionalmente a lo largo de este difícil periodo.
Con un dejo de culpabilidad, la exmandataria reconoció haber truncado los proyectos de vida de sus hijos, quienes se trasladaron a La Paz para estar cerca de ella, sacrificando sus propias trayectorias. No obstante, afirmó sentirse profundamente satisfecha por haber cumplido con el deber de servir al país en un momento en que sintió que era necesaria.
Reflexionando sobre su rol, Áñez sostuvo que cumplió con el compromiso inherente a su condición de ciudadana, mujer y parlamentaria, a pesar de ser consciente de las posibles consecuencias desfavorables. Añadió que nunca imaginó la magnitud del odio que se concentró en su persona, ni la dureza de su situación en prisión. Aunque anticipaba ser procesada y encarcelada, la implacable manera en que se procedió contra ella, su hija, su hijo y el resto de su familia, quienes también padecieron las repercusiones, fue algo inesperado. A pesar de los intentos por doblegar su espíritu y quebrantar su dignidad, aseguró que no lo lograron


