El barrio El Prado de Tarija ha culminado una etapa fundamental en su desarrollo con la inauguración de un moderno sistema de agua potable, que ahora abastece directamente a 250 familias del sector. Esta infraestructura, vital para el bienestar de la comunidad, representa una inversión de 335.378,38 bolivianos.
La administración municipal ha enfatizado que, a pesar de las actuales restricciones económicas y la disminución de los recursos presupuestarios, se mantiene firme el compromiso de ejecutar y entregar proyectos de alta prioridad para la ciudadanía. La concreción de esta obra en El Prado es un ejemplo de este enfoque, y su financiamiento se logró mediante un modelo de inversión compartida: la Alcaldía aportó el 40% de los fondos, la empresa de servicios de agua y alcantarillado contribuyó con otro 40%, y los propios vecinos cubrieron el 20% restante. Este esquema colaborativo subraya la importancia de garantizar el acceso a servicios básicos, considerados esenciales para la vida. El barrio El Prado, ubicado en el distrito trece de la ciudad, era uno de los últimos en acceder a este servicio fundamental.
En una proyección a futuro, se ha informado que ya se trabaja en la implementación del sistema de alcantarillado para El Prado y zonas aledañas, como Alto Catedral y Los Cerezos, una iniciativa que se lleva a cabo en coordinación con la entidad encargada de la gestión de aguas residuales. Estas acciones se enmarcan en un esfuerzo más amplio de la gestión actual, que ha permitido la ejecución de 192 sistemas de agua potable y alcantarillado en diversos puntos del municipio, destinando a estas obras una inversión aproximada de 60 millones de bolivianos.
Desde la perspectiva comunitaria, Josué Miranda, presidente del barrio El Prado, manifestó el reconocimiento de los vecinos hacia la voluntad y la gestión de la autoridad municipal. Explicó que, si bien la provisión de agua y alcantarillado es competencia de la empresa de servicios, las solicitudes previas de la comunidad no habían encontrado una respuesta favorable. Fue a partir de una reunión con la alcaldía que se propuso y concretó esta modalidad de inversión conjunta. La comunidad celebra ahora la disponibilidad de agua potable y el avance en el proyecto de alcantarillado, albergando la esperanza de que, una vez consolidada esta infraestructura, se pueda progresar en trabajos de empedrado de calles y avenidas, contribuyendo así a la plena consolidación del barrio


