Un trágico accidente de tránsito ocurrido en la localidad de Mocomoco, situada a 219 kilómetros de la ciudad de La Paz, ha dejado un saldo devastador de 14 personas fallecidas. El siniestro tuvo lugar la noche del jueves cuando un bus de transporte de pasajeros que se dirigía desde ese municipio hacia La Paz se precipitó en el sector conocido como Putina Cotamasa, tras embarrancarse en una curva cerrada. Este lamentable hecho ha conmocionado a la comunidad local y puesto en evidencia las vulnerabilidades en materia de seguridad vial y respuesta ante emergencias en zonas rurales.
Mocomoco, una comunidad dedicada principalmente a la agricultura, se encuentra ubicada en la provincia Camacho del departamento de La Paz. Su población está compuesta por agricultores y comerciantes que mantienen una dinámica constante con las ciudades cercanas, especialmente La Paz y El Alto, transportando productos agrícolas y otros bienes esenciales para el sustento económico local. Esta conexión habitual entre áreas rurales y urbanas resalta la importancia del transporte público para los habitantes, quienes dependen diariamente de estos servicios para su movilidad y comercio.
El accidente ocurrió cuando el bus debía recoger pasajeros en la comunidad de Huallapa. Según los relatos recogidos entre los pobladores que acudieron a socorrer a las víctimas, el vehículo se detuvo en una curva cerrada donde presuntamente fallaron los frenos debido al peso que llevaba. Esta falla mecánica provocó que el bus cayera aproximadamente 150 metros por un barranco, lo que complicó aún más las labores de rescate y atención médica inmediata.
Uno de los aspectos más preocupantes reportados por los testigos fue la ausencia inicial de respuesta por parte de las autoridades policiales. A pesar de los llamados urgentes para solicitar ayuda, la Policía no acudió con prontitud al lugar del accidente. Fueron precisamente los vecinos quienes se organizaron para sacar los cuerpos sin vida y trasladar a los heridos hacia el hospital local de Mocomoco e incluso algunos al hospital en El Alto. Esta situación pone en evidencia deficiencias en la capacidad institucional para atender emergencias en zonas alejadas y puede tener implicaciones directas sobre la mortalidad y severidad de accidentes similares.
La lista oficial elaborada por personal sanitario confirma el fallecimiento de catorce personas, cuyos nombres reflejan la diversidad familiar y comunitaria afectada por esta tragedia: Patricia Jumpiri Ojeda, Víctor Cayó Jumpiri, Flora Aricahua Mamani, Antonia Mauqui Flores, Concepción Flores Ticona, Vicente Villa Sucapuca, Bertha Mollostaca Mamani, Gerónimo Jumpiri Mamani, Roberto Mamani Cori, Ángela Condori Canaza, Roberto Villca T., Humberto Qea Queñi, Patricia Santander M., y Teresa Flores Pillco. Además, cuatro personas resultaron heridas: Javier Calderón, Edwin Jumpiri Patana, David Jumpiri Antonia Tito y José Farrojas.
Un dato inquietante es que cuando finalmente llegó la Policía al sitio del siniestro no encontraron ni cuerpos ni heridos; únicamente permanecían los restos del bus que había caído al barranco. Asimismo, se reporta que el chofer no se encontraba dentro del vehículo al momento del accidente y hasta ahora no ha sido localizado. Se presume que huyó luego del incidente lo cual añade un elemento adicional a esta tragedia: la posible irresponsabilidad o negligencia humana que pudo haber contribuido al desenlace fatal.
Este accidente resalta varias problemáticas fundamentales vinculadas a las condiciones del transporte público rural: el mantenimiento inadecuado de vehículos pesados que transitan rutas complejas y peligrosas; la falta de protocolos efectivos para atender emergencias rápidamente; así como la necesidad urgente de fortalecer las infraestructuras viales para garantizar mayor seguridad a pasajeros y conductores. Para las comunidades rurales como Mocomoco y sus alrededores, donde el transporte es vital para su economía diaria y acceso a servicios básicos, estos hechos representan un llamado urgente a mejorar las políticas públicas orientadas a proteger vidas en carretera.
En síntesis, esta tragedia no solo enluta a familias enteras sino que también expone debilidades estructurales que deben ser abordadas con prioridad para evitar futuras pérdidas humanas similares. La atención inmediata brindada por vecinos demuestra solidaridad comunitaria pero también evidencia carencias institucionales que requieren solución urgente para garantizar una movilidad segura e integrada entre áreas rurales e urbanas del país


