El aterrizaje del avión Hércules FAB-81 en el aeropuerto de El Alto, realizado en dirección este a oeste, fue una decisión crucial que evitó una tragedia aún mayor, según el relato proporcionado por el abogado de uno de los tripulantes involucrados en el siniestro ocurrido el pasado viernes por la tarde. Esta maniobra se adoptó en respuesta a las adversas condiciones climáticas que presentaba la pista en ese momento, marcadas por la presencia de hielo y baja temperatura, factores que complicaron significativamente la operación de aterrizaje.
El defensor explicó que su cliente, quien actualmente permanece hospitalizado, pudo declarar ante la junta de investigaciones y describió detalladamente cómo se desarrollaron los hechos durante ese aterrizaje. Según su testimonio, cuando el avión ya estaba en tierra con el tren de aterrizaje desplegado y todo parecía normal, al activar los frenos no respondieron debido a la pista que se encontraba cubierta por una capa de hielo, lo que provocó que esta se convirtiera en una superficie extremadamente resbaladiza. Esta circunstancia llevó a que la aeronave derrapara fuera del área establecida para aterrizajes, desencadenando así un accidente con consecuencias fatales.
El accidente tuvo lugar aproximadamente a las 18:00 horas del viernes cuando el Hércules FAB-81 tocó tierra en El Alto, pero perdió control y salió de la pista. Como resultado inmediato del siniestro, hubo un saldo trágico de 24 personas fallecidas y 37 heridas. Además, se reportó la destrucción total de 15 vehículos que se encontraban en las inmediaciones afectadas por el desplazamiento descontrolado del avión.
En respuesta a este grave incidente, esa misma noche se conformó una junta especializada para investigar las causas y circunstancias del accidente. El comandante general de la Fuerza Aérea Boliviana (FAB), Sergio Lora, confirmó que se analizarán todos los aspectos relacionados con el vuelo siniestrado y aclaró que no existe un plazo establecido para la entrega del informe oficial. La investigación buscará esclarecer no solo las razones técnicas y climáticas sino también los procedimientos adoptados durante el operativo.
Durante su declaración ante esta instancia investigadora, el tripulante relató aspectos clave como la comunicación mantenida con la torre de control y las decisiones tomadas respecto a las pistas disponibles para realizar el aterrizaje. Inicialmente estaba previsto descender por la pista orientada hacia el Río Seco y La Ceja de El Alto; sin embargo, debido a una tormenta acompañada de granizo persistente y lluvias intensas, se optó por modificar esta estrategia y realizar un viraje para utilizar la pista 2.8, abordándola desde este a oeste. Esta elección fue determinante dadas las condiciones meteorológicas adversas presentes en ese momento.
El abogado Maldonado destacó además que si se hubiera seguido el procedimiento habitual para vuelos provenientes de Santa Cruz —que implica un aterrizaje en dirección contraria— las consecuencias podrían haber sido aún más devastadoras. En tal caso, el avión habría derrapado hacia la avenida 6 de Marzo, una vía importante que conecta La Paz con Oruro y cuya zona está ampliamente urbanizada. En esta área se encuentran además instalaciones judiciales como tribunales y fiscalía, además de numerosos comercios y oficinas. De haberse producido un accidente allí, es probable que el número de víctimas fatales y heridos hubiera aumentado considerablemente debido a la alta concentración poblacional e infraestructura civil.
Este análisis pone en evidencia cómo las decisiones tomadas por los tripulantes frente a condiciones imprevistas pueden marcar una diferencia crítica entre un accidente grave y uno catastrófico. También resalta la importancia del trabajo conjunto entre pilotos y controladores aéreos para adaptar estrategias según las circunstancias ambientales cambiantes con el fin último de preservar vidas humanas.
En definitiva, este trágico episodio subraya los riesgos inherentes al transporte aéreo en zonas donde factores climáticos extremos pueden afectar gravemente las operaciones rutinarias. Asimismo pone sobre relieve la necesidad imperiosa de llevar adelante investigaciones exhaustivas para extraer lecciones valiosas que permitan fortalecer protocolos futuros e incrementar los niveles de seguridad tanto para tripulación como para población civil cercana a aeropuertos estratégicos como El Alto


