El aumento en las tarifas del transporte público ha impulsado la aparición de nuevas opciones de movilidad que buscan aliviar el impacto económico en los usuarios. Una de estas alternativas son los mototaxis agrupados bajo la iniciativa denominada “Chapacos Rápido”, que ofrecen tarifas más bajas y un compromiso con el cumplimiento de normas de tránsito y seguridad.
Este servicio surgió de manera espontánea durante una jornada de paro del transporte público, cuando la molestia por el incremento de precios motivó a usuarios y conductores a explorar opciones más accesibles. Jorge Luis Vera fue el promotor inicial de esta propuesta, que rápidamente reunió a cerca de dos mil personas entre mototaxistas y pasajeros a través de redes sociales y aplicaciones de mensajería.
La principal ventaja que ha consolidado el apoyo popular es el costo del servicio. En el área céntrica, el precio del pasaje se sitúa entre cuatro y cinco bolivianos, cifra que cubre gran parte del casco urbano. Para desplazamientos hacia sectores más alejados, el costo oscila entre ocho y diez bolivianos, manteniéndose por debajo de las tarifas que actualmente cobran taxis y trufis convencionales.
Los integrantes de “Chapacos Rápido” destacan que su objetivo es proteger la economía familiar, especialmente en un contexto donde el gasto en transporte representa una carga significativa para hogares con niños en edad escolar y trabajadores que deben desplazarse varias veces al día. Además, aseguran cumplir con las normas básicas de tránsito, utilizando casco, portando licencia y manteniendo la documentación en regla, lo que contribuye a ofrecer un servicio ágil y seguro.
El grupo ha establecido puntos estratégicos de atención, como la Plaza Uriondo y el Parque Bolívar, desde donde coordinan las solicitudes de los usuarios. Actualmente, la organización funciona de manera informal con una directiva que busca consolidar su estructura y obtener respaldo institucional que permita su formalización, ya sea a través de una sindicalización o reconocimiento municipal. No se cobran aportes a los miembros, manteniendo un enfoque comunitario y accesible.
Sin embargo, esta modalidad enfrenta oposición por parte de sectores tradicionales del transporte. La Federación del Transporte ha manifestado su rechazo, argumentando que el servicio de mototaxi carece de regulación y representa un riesgo para la seguridad vial. Su representante ha señalado que mantendrán una postura contraria a la expansión de este tipo de transporte.
Por otro lado, la Federación de Juntas Vecinales ha señalado que aún no se cuenta con un estudio técnico definitivo que determine los costos reales del transporte público, por lo que consideran prematuro emitir juicios sobre posibles nuevas alzas en las tarifas.
Mientras se aguardan definiciones oficiales en torno a la regulación y costos del transporte, los mototaxis continúan ganando terreno como una opción viable para quienes buscan desplazarse con tarifas accesibles en medio de un escenario económico desafiante. Esta alternativa refleja una respuesta directa a la necesidad de movilidad económica y eficiente en la ciudad


