El diálogo entre el Gobierno y la dirigencia de la Central Obrera Boliviana (COB) ha marcado un avance significativo hacia la pacificación del país, tras alcanzar un acuerdo para la elaboración de una nueva normativa que mantendrá las actuales medidas económicas, incluida la eliminación de la subvención a los hidrocarburos. Como resultado de este pacto, la dirigencia sindical ordenó el levantamiento inmediato de los bloqueos de carreteras que se mantenían desde el 6 de enero.
El acuerdo fue firmado en una reunión celebrada en el mercado Santa Rosa de la ciudad de El Alto, luego de un receso de una hora. En el encuentro participaron seis ministros, entre ellos los titulares de Presidencia, Economía, Gobierno, Desarrollo Productivo, Educación y Salud.
Se estableció que el Gobierno conformará una comisión que trabajará junto a los sectores movilizados y diversos actores sociales para redactar el nuevo decreto. Sin embargo, el documento mantendrá exclusivamente los artículos relacionados con la eliminación de la subvención a los combustibles, la reprogramación de créditos del sistema financiero, la mejora de los bonos sociales y la regulación de la política salarial.
El Ejecutivo se comprometió a promulgar la normativa consensuada en un plazo máximo de 48 horas. Mientras tanto, la COB dispuso el levantamiento inmediato de los bloqueos y otras medidas de presión, aunque mantendrá el estado de emergencia hasta la promulgación del nuevo decreto.
Desde la dirigencia sindical se comunicó a sus afiliados la importancia de cumplir con el acuerdo y se destacó que la lucha emprendida ha rendido frutos, lo que beneficiará a toda la población.
Previo a la firma, durante el cuarto intermedio, las autoridades ya habían señalado avances en las negociaciones, mostrando disposición para analizar las propuestas presentadas por la COB.
Desde el inicio de las protestas, la COB había intensificado sus medidas en demanda de la abrogación del Decreto Supremo 5503, manteniendo bloqueos indefinidos en seis de los nueve departamentos del país.
Estas movilizaciones generaron un impacto considerable en la economía nacional, afectando la circulación, el abastecimiento y los servicios esenciales. En la mañana del domingo, se registraban aún 69 puntos de bloqueo, cuya eliminación se prevé tras el acuerdo.
La paralización provocó pérdidas millonarias en sectores como el transporte, turismo y producción de alimentos. La Cámara de Transporte del Oriente estimó que cada día de bloqueo representa una pérdida cercana a los 20 millones de bolivianos para el transporte de carga. En turismo, la falta de movilidad afecta ingresos diarios superiores a los 4 millones de dólares, especialmente en destinos como Uyuni y el lago Titicaca.
Además, la interrupción en el traslado de productos generó escasez en algunas regiones del occidente del país, mientras que en otras se produjo una sobreoferta, afectando el equilibrio del mercado interno.
Autoridades del sector salud y representantes de la Cámara Nacional de Industrias alertaron sobre el retraso en la entrega de insumos médicos y oxígeno, situación que pone en riesgo la atención de pacientes.
Turistas varados en las carreteras compartieron sus experiencias, relatando dificultades para continuar sus viajes. Una familia, por ejemplo, tuvo que caminar más de 35 kilómetros desde Patacamaya hasta La Paz cargando sus maletas, en medio de un recorrido que incluía visitas a varios destinos turísticos importantes.
Pese a que algunas empresas de turismo lograron sortear ciertos bloqueos mediante rutas alternativas, el aumento de puntos cerrados complicó la logística y el regreso de los visitantes.
Con la firma del acuerdo, se espera que el tránsito y la distribución de productos se restablezcan de manera progresiva, contribuyendo a la normalización de la actividad económica y social en el país


