El presidente de Colombia, Gustavo Petro, anunció la movilización de tropas hacia la frontera con Venezuela tras una serie de ataques atribuidos a Estados Unidos, que según declaraciones de Donald Trump, habrían culminado con la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro. Petro calificó estas acciones como una violación a la soberanía latinoamericana y advirtió que podrían desencadenar una crisis humanitaria en la región.
Aunque el mandatario colombiano expresó su preferencia por resolver el conflicto mediante el diálogo, confirmó en su cuenta en la red social X la orden de desplegar fuerzas públicas en la zona fronteriza, donde operan diversos grupos armados ilegales vinculados al narcotráfico. No obstante, Petro evitó referirse directamente a la supuesta detención de Maduro, quien ha mantenido una relación cercana con su gobierno.
Previamente, Petro solicitó la convocatoria urgente de la Organización de Estados Americanos (OEA) y de las Naciones Unidas para analizar la legalidad internacional de las acciones estadounidenses. En este contexto, recordó que Colombia ocupa un asiento no permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU, lo que refuerza su petición para que se aborde la situación en dichos organismos.
El mandatario ha sido un crítico constante del despliegue militar estadounidense en el Caribe, diseñado para combatir el narcotráfico, y consideró que recientes declaraciones de Trump, en las que no descartaba ataques a laboratorios de droga en Colombia, constituyen una amenaza de invasión. En respuesta, el gobierno colombiano ha implementado medidas para mantener la estabilidad en la frontera, donde un equipo periodístico observó normalidad en el principal paso fronterizo.
Por su parte, el ministro de Defensa, Pedro Sánchez, aseguró que las fuerzas de seguridad activaron todos los recursos necesarios para prevenir posibles ataques terroristas en la región, especialmente de grupos como el Ejército de Liberación Nacional (ELN). Según estudios, estas guerrillas operan en territorio venezolano con la permisividad del gobierno chavista, lo que añade complejidad a la situación fronteriza entre ambos países


