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Un nuevo brote de influenza está generando preocupación en varios países, incluyendo Bolivia, donde ya se han confirmado casos mediante pruebas de laboratorio. Frente a esta situación, las autoridades sanitarias instan a la población a retomar y fortalecer las medidas preventivas para evitar la propagación del virus. A continuación, se presentan aspectos clave sobre esta variante emergente.

Desde diciembre de 2025, se ha observado un incremento significativo en la circulación del virus de la influenza A(H3N2), específicamente del subclado K (J.2.4.1), en diversas regiones del mundo. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) ha recomendado a los países intensificar la vigilancia epidemiológica y promover la vacunación, especialmente en grupos vulnerables como los adultos mayores y personas con condiciones de riesgo.

El subclado K ha mostrado una rápida expansión, lo que ha provocado la aparición de casos positivos en Bolivia. Según la OPS, las mutaciones genéticas detectadas en esta variante forman parte del proceso natural de evolución del virus de la influenza estacional, lo que implica la necesidad de continuar monitoreando su comportamiento.

Las recomendaciones para prevenir el contagio siguen siendo las tradicionales: lavado frecuente de manos, cubrirse al toser o estornudar, y permanecer en casa si se presentan síntomas como fiebre o malestar general. Los signos iniciales de esta infección suelen asemejarse a un resfriado común, incluyendo fiebre, dolor de garganta, tos y dolores musculares.

En respuesta a la situación, el gobierno boliviano declaró una alerta epidemiológica el 17 de diciembre, lo que motivó un aumento en la demanda de vacunas contra la gripe en los centros de salud. Además, se implementaron controles sanitarios más estrictos en aeropuertos, puntos fronterizos y otros lugares considerados de alto riesgo para la transmisión.

La ministra de Salud y Deportes, Marcela Flores Zambrana, enfatizó la importancia de reforzar las medidas de prevención, recomendando evitar aglomeraciones, mantener hábitos de higiene adecuados, utilizar mascarillas en caso de presentar síntomas respiratorios y acudir a los servicios de salud de manera oportuna.

Por su parte, Wenqing Zhang, responsable de la Unidad de Amenazas Respiratorias Globales de la Organización Mundial de la Salud (OMS), informó que esta variante, identificada como J.2.4.1 o subclado K, fue detectada inicialmente en agosto en Australia y Nueva Zelanda, y desde entonces ha comenzado a expandirse a otras regiones.

Ante el avance de esta nueva variante de influenza, es fundamental que la población mantenga la alerta y adopte las medidas recomendadas para minimizar riesgos y proteger la salud colectiva

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