Un enfrentamiento entre comunarios y efectivos policiales en la localidad de Cotapachi, Cochabamba, dejó como saldo dos personas fallecidas y varios heridos. El incidente ocurrió durante un operativo de desbloqueo, en el que un subteniente de policía resultó gravemente herido tras recibir múltiples disparos en las piernas y el rostro.
El agente, identificado como Joaquín Antonio C. P., relató que su grupo fue emboscado por un grupo de aproximadamente 100 personas armadas con palos, piedras y explosivos. Según su testimonio, la turba profería amenazas de muerte y buscaba quemar a los policías, lo que lo llevó a utilizar su arma reglamentaria, una pistola calibre 9 milímetros, en defensa propia. El oficial explicó que realizó disparos al suelo como medida disuasiva para intentar dispersar a los agresores, pero fue rodeado nuevamente en las faldas de una colina, donde presenció a un individuo con una botella de gasolina en mano, acompañado de gritos que alentaban a incendiar a los uniformados.
Ante esta situación, el subteniente afirmó que se vio obligado a disparar a una zona permitida por los protocolos para controlar la amenaza inminente. Tras el uso de la fuerza, los comunarios se dispersaron momentáneamente, permitiendo que los policías intentaran escapar hacia una zanja cercana. Sin embargo, fueron atacados con armas de fuego por cuatro personas que salieron de una vivienda, resultando el oficial herido en varias partes del cuerpo por disparos de escopeta y rifle, además de recibir golpes y ataques con explosivos.
El operativo contó con la participación de cerca de 150 policías, quienes enfrentaron una agresión violenta y coordinada. El subteniente fue trasladado de emergencia a un centro de salud, donde permanece internado tras una cirugía para extraer 32 perdigones y diversas esquirlas.
Las autoridades judiciales confirmaron que Joaquín Antonio C. P. es investigado como presunto responsable de los disparos que provocaron la muerte de dos comunarios, identificados como Pablo P. M. y Sinforiano C. C. El fiscal departamental informó que el policía fue arrestado inicialmente y que, tras recabar pruebas y su propia declaración, se procederá a su aprehensión formal.
En la escena del conflicto, las pericias recogieron 16 casquillos: 13 de arma 9 mm y tres de escopeta, además de explosivos y otros indicios que están siendo analizados por el Instituto de Investigaciones Forenses. Una comisión fiscal se trasladó al hospital para tomar la declaración del subteniente y avanzar en la preparación de la imputación correspondiente. La investigación continúa abierta para esclarecer los hechos y determinar responsabilidades


