En La Paz se dio a conocer el documento titulado “Análisis del Financiamiento de la Biodiversidad en Bolivia”, que plantea diversas alternativas para facilitar el acceso a recursos financieros destinados a la conservación de la biodiversidad en el corto y mediano plazo. Esta presentación formó parte de un evento organizado por la Plataforma PPP Bolivia (Paisaje Productivo Protegido), un espacio que busca integrar distintos sectores para fomentar el desarrollo sostenible en el país.
Durante la jornada, se destacaron cuatro mecanismos financieros, entre los cuales sobresalió la propuesta del Bono Jaguar. Esta iniciativa apunta a la creación de un bono sostenible que se emitiría a través del mercado de valores boliviano, con la participación de entidades financieras intermediarias, como bancos. Los recursos obtenidos se canalizarían hacia “Créditos Verdes”, dirigidos a productores que implementen prácticas sostenibles y contribuyan a la conservación de bosques y su biodiversidad.
La idea de los “Créditos de Biodiversidad” también fue expuesta como un mecanismo para que propietarios de tierras accedan a financiamiento a cambio de comprometerse a actividades que favorezcan la conservación o restauración de la biodiversidad. Estos créditos buscan ofrecer condiciones crediticias más favorables, como tasas de interés reducidas y plazos ajustados a las características de las actividades productivas, mediante una adecuada gestión de riesgos ambientales y sociales.
Se destacó que en regiones como la Chiquitanía y el Chaco, productores agropecuarios ya aplican modelos de producción que integran la conservación de la biodiversidad, alineados con el enfoque de la Plataforma PPP. Otra propuesta incluida en el análisis fue la “Compensación de Biodiversidad”, un mecanismo que podría aplicarse en casos donde ciertas actividades generen impactos negativos en los ecosistemas, aunque su implementación requiere la creación de un marco normativo que aún no existe en el país.
Estas herramientas financieras, complementarias entre sí, permitirían que diversos actores, incluyendo propietarios privados, comunidades indígenas y campesinas, accedan a recursos para conservar o restaurar la biodiversidad, mejorando la salud de los ecosistemas sin sacrificar la productividad.
El Bono Jaguar fue señalado como una iniciativa viable para ser implementada en el corto plazo, dado que cuenta con un marco legal vigente que facilita su desarrollo, siempre que exista el compromiso y la visión adecuada para impulsar su ejecución.
En cuanto a los desafíos, representantes de diferentes sectores coincidieron en la necesidad de fortalecer la colaboración entre actores privados, financieros, académicos y gubernamentales para concretar estas propuestas. Resaltaron la importancia de involucrar al sector privado, especialmente a los propietarios de tierras, para asegurar un sistema integral de desarrollo sostenible.
Asimismo, se subrayó que la producción planificada, que proteja fuentes de agua, bosques y hábitats críticos, no solo contribuye a la economía nacional, sino que también ayuda a cumplir los compromisos internacionales de Bolivia en materia de biodiversidad y cambio climático.
La Plataforma PPP Bolivia, que forma parte de una red internacional integrada por Argentina, Paraguay, Chile y Bolivia, promueve prácticas sostenibles y está próxima a alcanzar la gestión de tres millones de hectáreas con distintos niveles de producción y conservación. A nivel nacional, esta iniciativa se ha desarrollado en zonas como la Chiquitanía y el Chaco, donde se proyecta implementar más de 180 mil hectáreas bajo el lema “producir conservando y conservar produciendo”


