Marco ‘El Diablo’ Etcheverry analizó el reto que enfrentará Bolivia en el repechaje intercontinental programado para marzo, en el que se disputará uno de los últimos cupos para el Mundial de fútbol en Norteamérica. La selección boliviana se medirá ante Surinam, una de las revelaciones de la Concacaf, el 23 de marzo en Monterrey. De avanzar, su siguiente rival será Irak el 26 de marzo, en el encuentro decisivo por la clasificación mundialista.
Etcheverry resaltó la histórica ventaja que ha tenido Bolivia al jugar en La Paz debido a la altitud, pero enfatizó que el equipo debe demostrar capacidad para competir sin depender de estas condiciones geográficas. “Será un desafío complicado, tanto para Bolivia como para Surinam e Irak, que también tienen grandes aspiraciones”, comentó el exfutbolista, ganador de tres Copas MLS.
El exjugador destacó que en el fútbol actual se requiere una combinación de múltiples habilidades, no solo el aprovechamiento del entorno local. “El equipo debe entender que no puede depender únicamente del clima o la altitud para imponerse. Es momento de demostrar talento y condiciones en cualquier escenario”, afirmó.
Durante su trayectoria con la selección nacional entre 1989 y 2003, Etcheverry observó cómo las nuevas generaciones de futbolistas intentan superar los logros anteriores. Sin embargo, advirtió que el talento individual no es suficiente para alcanzar la gloria deportiva. “Para llegar a la cima se necesitan muchas cualidades: temperamento, actitud, esfuerzo, solidez y trabajo en equipo. No es una tarea sencilla”, explicó.
En cuanto a la posible fase de grupos del Mundial, si Bolivia logra superar el repechaje, integraría el grupo I junto a selecciones con gran trayectoria internacional como Francia, Senegal y Noruega. Este grupo fue definido en el sorteo realizado en Estados Unidos, donde se estableció que el ganador de la llave que incluye a Bolivia se unirá a estos equipos en la competencia mundialista


