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El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, anunció que su administración ha comenzado un proceso de desmantelamiento de lo que calificó como una “institucionalidad corrupta” heredada de los gobiernos anteriores vinculados al Movimiento al Socialismo (MAS). Según el mandatario, esta revisión ha revelado irregularidades significativas, incluyendo deudas no registradas, compras fraudulentas y pérdidas millonarias para el Estado.

A través de sus redes sociales, Paz destacó que el Ejecutivo está trabajando para “poner la casa en orden” y evitar que los actos de corrupción detectados queden sin sanción. Este proceso se enmarca en la investigación de los casi veinte años de gobiernos del MAS, liderados por Evo Morales y Luis Arce.

El presidente explicó que conforme avanza la reorganización del aparato estatal, se están obteniendo evidencias suficientes para presentar denuncias formales y profundizar en las investigaciones. Reconoció la complejidad de desarticular una estructura corrupta que se mantuvo durante dos décadas, pero aseguró que el Gobierno está comprometido con esta tarea.

Asimismo, Paz señaló que este esfuerzo implica enfrentar prácticas arraigadas y la necesidad de reconstruir los mecanismos internos de control. Recientemente, el mandatario estimó que el daño económico causado por estas irregularidades supera los 15.000 millones de dólares, y que el Gobierno está realizando un análisis exhaustivo para identificar todos los componentes de esta red de corrupción.

Entre los casos destacados, mencionó la compra de radares para el control del espacio aéreo por un valor de 360 millones de euros (aproximadamente 417 millones de dólares), equipos que no habrían funcionado durante más de diez años. Además, se detectó la existencia de una “mafia” vinculada al Ministerio de Hidrocarburos, Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) y la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH), que estaría relacionada con los problemas de desabastecimiento de combustibles en el país.

Paz recordó que al asumir el Gobierno el pasado 8 de noviembre, encontró una administración pública en condiciones críticas, a la que responsabilizó por la situación económica deteriorada, incluyendo la escasez de divisas y los problemas persistentes en el suministro de combustible. Estas dificultades, indicó, tienen su origen en la gestión anterior.

Desde principios de 2023, Bolivia ha enfrentado una escasez constante de divisas y un desabastecimiento frecuente de combustibles en diversas regiones. A pesar de este panorama, la semana pasada el riesgo país de Bolivia mejoró, alcanzando un nivel de 930 puntos en el Índice de Bonos de Mercados Emergentes (EMBI), elaborado por el banco JP Morgan, su cifra más baja desde julio de 2023

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