La nación fue testigo de una trascendental transición de poder el sábado 8 de noviembre, con la investidura oficial de Rodrigo Paz Pereira como presidente y Edmand Lara como vicepresidente. Los actos protocolares, que se extendieron desde la Asamblea Legislativa Plurinacional hasta la histórica Plaza Murillo, congregaron a los recién electos parlamentarios, altas autoridades nacionales y una distinguida concurrencia de delegaciones internacionales, marcando el inicio de una nueva administración.
La jornada estuvo marcada por condiciones climáticas desafiantes en La Paz, donde un frente frío inestable provocó intensas lluvias desde tempranas horas de la mañana. A pesar del aguacero, efectivos del Ejército, los Colorados de Bolivia y la fuerza policial mantuvieron sus posiciones, al igual que la multitud que se congregó en la Plaza Murillo para presenciar el evento.
Un incidente logístico previo al discurso inaugural del vicepresidente Edmand Lara lo llevó a ofrecer disculpas públicas a sus familiares, quienes no pudieron acceder al hemiciclo debido a la escasez de credenciales de ingreso. El vicepresidente atribuyó directamente esta deficiencia organizativa a la gestión del expresidente Luis Arce Catacora.
En el marco de los saludos protocolares, el vicepresidente Lara aprovechó la presencia de su homólogo salvadoreño, Félix Ulloa, para enviar un mensaje especial al presidente Nayib Bukele. A través de Ulloa, Lara transmitió un cordial saludo en nombre de toda Bolivia, con una mención particular de su parte.
Un momento de profunda emoción personal se vivió cuando el expresidente Jaime Paz Zamora fue visiblemente conmovido hasta las lágrimas durante la toma de juramento de su hijo, Rodrigo Paz Pereira. El nuevo mandatario, en un gesto de afecto durante su alocución, dedicó palabras de gratitud a su padre.
Posteriormente, y como preámbulo al almuerzo de Estado con autoridades y delegaciones invitadas, las nuevas autoridades, acompañadas de sus familias, realizaron un brindis simbólico por la patria desde la escalinata del Palacio de Gobierno. El presidente Rodrigo Paz Pereira selló el momento con una exclamación fervorosa de orgullo nacional. La atmósfera festiva fue amenizada por música folclórica, con coplas chapacas que invitaron a los presentes a bailar.
Entre los distinguidos invitados internacionales se encontraba el expresidente de Alemania, Christian Wulff, a quien el presidente Rodrigo Paz saludó con particular afecto. A su llegada al país, Wulff manifestó que su presencia en este momento histórico era una muestra de respeto y amistad. Estuvo acompañado por el embajador de Alemania en Bolivia, José Schulz, y una comitiva diplomática.
La presencia del presidente de Argentina, Javier Milei, no pasó desapercibida durante los actos ceremoniales. Su ingreso al hemiciclo fue recibido con una notable ovación, y se destacó como una de las figuras más aplaudidas por el público asistente.
La ceremonia de investidura del presidente Rodrigo Paz Pereira incorporó una novedad significativa: la entrega de cuatro bastones de mando, cada uno con un valor simbólico distinto. Estos emblemas de autoridad fueron conferidos por las Fuerzas Armadas, la Policía Boliviana y representantes de las naciones y pueblos indígenas originarios. Asimismo, la Iglesia Católica impartió una bendición especial al nuevo mandatario


