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El Presidente saliente, Luis Arce, acompañado por el Vicepresidente David Choquehuanca y su equipo ministerial, se dirigió a la nación en lo que marcó su última alocución oficial. Durante su mensaje de despedida, el mandatario expresó su gratitud por el respaldo recibido, puso en valor los logros de su gestión y emitió una clara advertencia sobre su postura futura frente a la desinformación.

En un punto culminante de su intervención, el Presidente Arce afirmó que su administración concluye su mandato con dignidad y honor. Sin embargo, su discurso abarcó una serie de temas de gran relevancia política y económica.

Se refirió a las divisiones internas dentro del Movimiento Al Socialismo (MAS-IPSP), las cuales, según sus palabras, comenzaron a manifestarse a finales de 2022. Atribuyó estas fracturas a la ambición de poder de Evo Morales, sugiriendo que este último no concibe un rol fuera de la silla presidencial y que, para imponer su candidatura y mantener su relevancia, buscó desacreditar la gestión actual. El objetivo, según Arce, sería que la población lo añore como el único salvador de Bolivia, una táctica que emplearía contra cualquier adversario político.

El Presidente saliente también aseveró que Morales nunca aceptó su independencia, ni la emergencia de nuevos liderazgos, ni la democratización del MAS-IPSP, que, en su visión, debía retornar a las organizaciones sociales y no estar supeditado a decisiones individuales. Explicó que las acciones de Morales tuvieron consecuencias significativas, afectando no solo la economía boliviana sino también la aprobación de normativas esenciales debido a la división de la bancada oficialista en la Asamblea Legislativa Plurinacional.

En cuanto a la situación económica, el Presidente reconoció las dificultades. Señaló que el flujo de dólares para la adquisición de diésel y gasolina en el exterior se vio severamente comprometido, lo que derivó en problemas de desabastecimiento de combustibles. Adicionalmente, mencionó un boicot político y económico que se tradujo en el bloqueo de más de 1.800 millones de dólares en la Asamblea Legislativa. A esto se sumaron tres grandes bloqueos de carreteras, entre otros, que provocaron una notable desaceleración de la actividad económica en el país.

Respecto a las reservas internacionales, informó que, al 31 de octubre de este año, ascendían a 3.227 millones de dólares, incluyendo un stock de 23.8 toneladas de oro. Destacó que, a la fecha, el país no presenta mora alguna en el pago de su deuda externa pública, un factor que facilitará al próximo gobierno la gestión del financiamiento externo que ha anunciado.

Arce lamentó el declive de un proceso social que consideró profundo, atribuyendo este ocaso a disputas internas que se hicieron públicas y escalaron hasta perder su orientación ideológica. Mencionó que algunos prefirieron pactar con la derecha en lugar de buscar el diálogo y el acuerdo con sus antiguos compañeros de lucha.

Finalmente, el Presidente lanzó una advertencia personal. Afirmó que, durante su mandato, toleró numerosas calumnias y falsedades, absteniéndose de iniciar acciones legales para proteger la investidura presidencial y evitar la percepción de abuso de poder. Sin embargo, anunció que, una vez fuera del cargo, buscará la rectificación de esas mentiras y que la verdad prevalezca a través de la justicia. Concluyó su mensaje reiterando su agradecimiento al pueblo boliviano y ofreciendo disculpas por los errores cometidos y las molestias generadas por los desafíos enfrentados

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