Una nueva etapa política se inicia en Bolivia con la investidura de las flamantes autoridades gubernamentales este sábado. El gobernador de Tarija, Oscar Montes, ha expresado su visión sobre este acontecimiento, señalando que representa el comienzo de un ciclo renovado para la nación, a pesar de no haber recibido una invitación para la ceremonia oficial.
La asunción del presidente Rodrigo Paz Pereira y el vicepresidente Edman Lara, quienes resultaron victoriosos en las recientes elecciones nacionales, marca un punto de inflexión tras dos décadas de una administración que, según Montes, implementó un modelo económico, político, social y cultural que no condujo al progreso. Por el contrario, el gobernador sostiene que el país experimentó un retroceso, perdiendo una oportunidad económica de gran magnitud. Lamentablemente, miles de millones de dólares no fueron gestionados de manera óptima, dejando a la economía nacional en una situación precaria. El desafío que enfrenta el nuevo gobierno es, por ende, considerable.
No obstante, Montes observa con optimismo las primeras señales del nuevo gabinete, destacando la aparente inclinación hacia la designación de perfiles técnicos. En este contexto, sugiere que es prudente permitir que las nuevas autoridades desarrollen su labor. Percibe las directrices iniciales como altamente positivas, vislumbrando un retorno a los principios de la República de Bolivia, distanciándose de la imposición de un Estado Plurinacional que, a su juicio, poseía un carácter más ideológico. Esta imposición, según el gobernador, no contribuyó ni al fortalecimiento económico ni a la consolidación democrática, sino todo lo contrario.
Las acciones iniciales de los nuevos líderes generan ilusión y esperanza sobre su potencial desempeño. Montes enfatiza que, más allá de las diferencias políticas, la patria prevalece, y confía en que la gestión sea exitosa. Subraya la urgencia de evitar improvisaciones y la ideologización a expensas del desarrollo nacional, insistiendo en que la prioridad es la estabilización del gobierno central, ya que sin ello, no habrá recursos para distribuir.
En relación con la propuesta de un nuevo Pacto Fiscal, el gobernador de Tarija considera que este no es el momento adecuado. Argumenta que, en la coyuntura actual, solicitar tal acuerdo equivaldría a distribuir la crisis existente, dado que no hay excedentes para repartir, sino más bien déficits. Por lo tanto, lo más sensato es permitir que el gobierno se asiente y logre controlar la economía del país. Una vez que la situación económica se haya estabilizado y reactivado, entonces será oportuno exigir el cumplimiento de las promesas electorales. Es fundamental concederles el tiempo necesario para lograr estos objetivos


