La exmandataria Jeanine Áñez recuperó su libertad este jueves a las 10:58, al salir del centro penitenciario de Miraflores en La Paz. En sus primeras declaraciones, la exjefa de Estado vinculó su excarcelación a un cambio político y a la reivindicación de su postura respecto a los sucesos de 2019, afirmando que no hubo un golpe de Estado, sino un fraude electoral que motivó la movilización ciudadana.
Áñez sostuvo que su retorno a la vida pública fue posible tras la partida de una figura que ella describió como un monstruo, y que este hecho también permitía el reconocimiento de que en el país no se produjo un golpe de Estado. En su lugar, argumentó que la crisis de 2019 fue consecuencia de un fraude electoral que impulsó a los bolivianos a la protesta.
La expresidenta reiteró que jamás se arrepentiría de haber asumido la responsabilidad de gobernar en un momento crítico para la nación, como fue la coyuntura de 2019, cuando el entonces presidente Evo Morales dimitió en medio de un clima de intensas protestas por alegaciones de irregularidades en los comicios. Subrayó que este compromiso es una obligación para todo ciudadano que ama su patria, y que ella lo asumió plenamente consciente de los posibles costos personales. Según sus palabras, su entrega fue total, motivada por un profundo amor a Bolivia, característica que atribuyó a las personas íntegras.
Aseguró haber actuado con una convicción inquebrantable y de buena fe, distinguiendo a las personas decentes como aquellas que no calculan beneficios individuales, sino que buscan el bienestar colectivo. No obstante, la exmandataria también reconoció haber atravesado un período extremadamente arduo y doloroso, una experiencia que, según sus propias palabras, le forjó la fuerza de la resiliencia.
Áñez permaneció privada de libertad durante casi un lustro, recobrando su libertad luego de que el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) revocara la condena de diez años de prisión impuesta en su contra en el conocido caso Golpe II. Describió su reclusión, compartida con su familia, como un calvario de encierro injusto, donde fue tratada como una verdadera delincuente, sin compasión alguna.
Reveló que su estado de salud se deterioró considerablemente durante su detención, mencionando la presencia de muchísimas lagunas mentales. A pesar de ello, afirmó sentirse fuerte y dispuesta a continuar sirviendo a Bolivia desde cualquier ámbito, expresando gratitud a la divinidad por haberle enseñado la importancia de la resiliencia


