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La Paz se alista para un acontecimiento trascendental en la vida política boliviana: la transmisión de mando presidencial, programada para el sábado 8 de noviembre. Este evento reviste una importancia particular, ya que, después de casi tres décadas, un presidente concluye su periodo constitucional para ceder el poder a un mandatario democráticamente electo, Rodrigo Paz Pereira, quien asumirá la presidencia junto a Edmand Lara como vicepresidente. La capital administrativa del país, centro del poder político, se engalana para esta ceremonia, que además coincide con la conmemoración del Bicentenario de Bolivia.

Los preparativos están en marcha, con la Comisión de Transición gubernamental coordinando esfuerzos con las Fuerzas Armadas y la Policía Boliviana. Durante el pasado fin de semana, en un ambiente que también celebraba la festividad de Todos Santos, se llevaron a cabo los primeros ensayos protocolares en la emblemática Plaza Murillo, el Palacio Quemado y el Palacio Legislativo.

A partir de este martes, el Gobierno Municipal de La Paz intensificará sus acciones para embellecer el centro histórico. El alcalde ha detallado un plan de tres ejes principales. El primero se centra en una limpieza exhaustiva y el remozamiento completo de la Plaza Murillo, conocida también como el ‘Kilómetro Cero’. Se realizarán trabajos de poda de árboles, reemplazo de luminarias y basureros, renovación floral en los jardines y una limpieza profunda de monumentos y pavimentos, con el objetivo de que el lugar luzca impecable para la jornada de posesión.

El segundo punto del plan municipal contempla el engalanamiento de las principales avenidas del centro paceño con banderas tricolores. Esta decoración se extenderá a la ruta que seguirán los invitados internacionales desde su llegada al Aeropuerto Internacional de El Alto hasta sus respectivos alojamientos, proyectando una imagen de orgullo nacional y de una transición democrática pacífica. Finalmente, la noche del sábado, el imponente letrero del Mirador de Cotahuma se iluminará con la palabra PAZ en color blanco, un gesto que rinde homenaje al apellido del nuevo presidente y, a la vez, simboliza un anhelo de armonía para Bolivia.

Paralelamente, los ensayos militares, esenciales para la precisión del protocolo, comenzaron el domingo. La habitual quietud dominical de la Plaza Murillo, frecuentada por turistas y palomas, fue interrumpida por la Banda Militar del Regimiento 1° de Infantería Colorados de Bolivia, Escolta Presidencial, que entonó la Marcha Presidencial frente al Palacio Quemado. Este ejercicio incluyó la simulación del desplazamiento de una comitiva desde el Palacio Ejecutivo hacia el ingreso principal del Palacio Legislativo, un ensayo minucioso para asegurar la sincronización de cada instante del acto protocolar.

El protocolo militar abarca varios momentos clave. Inicialmente, tras la instalación de la Sesión de Honor en la Asamblea Legislativa, una comisión especial de nueve legisladores, representando a cada departamento, se dirigirá al Palacio Quemado para escoltar al presidente electo hasta el Hemiciclo Parlamentario. En ese instante, el Regimiento Colorados de Bolivia y su banda de guerra interpretarán la Marcha Presidencial. Posteriormente, la Sesión de Honor continuará con la presencia de los presidentes saliente y entrante, y la banda militar ejecutará las doce estrofas del Himno Nacional.

Un tercer momento crucial se dará al concluir el acto de posesión, cuando el presidente Rodrigo Paz salga del Palacio Legislativo. La Banda Militar volverá a entonar la Marcha Presidencial. Una vez que el presidente ingrese al Palacio Quemado, ataviado con la Medalla de Bolívar y la Banda Presidencial, el Alto Mando Militar le hará entrega del Bastón de Mando, símbolo que lo consagra como Capitán General de las Fuerzas Armadas de Bolivia. Cumplido este paso, el jefe de Estado saldrá nuevamente para pasar revista y saludar al Regimiento Colorados de Bolivia, quienes le responderán con un saludo unísono y potente, ajustado a la hora del día.

Esta semana de cambios se sella también con el cierre de ciclo del gobierno saliente. Los ministros del presidente Luis Arce presentarán su renuncia colectiva el miércoles 5 de noviembre, durante la última reunión de gabinete programada. Esto implica que el presidente Arce y el vicepresidente David Choquehuanca concluirán su mandato sin su equipo ministerial completo. No obstante, el ceremonial de Estado establece que el jefe de Estado saliente, al participar en la transmisión de mando y emitir su último informe en la Sesión de Honor, debe estar acompañado por todos sus ministros, quienes se darán cita en el pleno camaral y lo acompañarán a la salida del Palacio Legislativo, dando paso a la instalación del nuevo gobierno.

La ciudad de La Paz se prepara para recibir a una nutrida delegación de invitados especiales, incluyendo al menos tres mandatarios de Estado, vicepresidentes y más de 40 delegaciones internacionales. Rodrigo Paz Pereira, de 58 años, exsenador y exalcalde de Tarija, se convertirá en el sexagésimo octavo presidente de Bolivia.

En un acto especial en Sucre, el Tribunal Supremo Electoral entregará el miércoles 5 de noviembre las credenciales al presidente Rodrigo Paz y al vicepresidente Edmand Lara. Para garantizar la continuidad administrativa y facilitar una entrega ordenada de la documentación al nuevo equipo de gobierno, algunas autoridades salientes permanecerán en sus puestos de forma temporal

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