El legendario futbolista Marco Antonio Etcheverry ha compartido sus perspectivas sobre el panorama actual del fútbol boliviano, en un momento clave para la selección nacional y la inauguración de nuevas instalaciones.
Rememorando sus inicios, Etcheverry recuerda haber vestido la camiseta nacional desde los quince años, y posteriormente, su rol como entrenador en categorías sub-15 y sub-17. Aquellos tiempos se caracterizaban por una notoria escasez de recursos, donde la preparación a menudo se veía comprometida por factores externos, como la necesidad de trasladarse a coliseos durante inclemencias climáticas, ante la reticencia de los clubes a ceder sus campos. Incluso, en ocasiones, la obtención de fondos para la concentración de los jóvenes deportistas recaía en iniciativas personales. Este escenario contrasta drásticamente con la realidad actual, donde la federación, según observa, proporciona condiciones óptimas para el desarrollo de las divisiones menores.
Una reciente expedición con la selección sub-17 a Buenos Aires, Argentina, para disputar encuentros amistosos previos a su participación mundialista en Qatar, sirve como testimonio de esta evolución. El cuerpo técnico de la categoría expresó su satisfacción por el trato y las facilidades recibidas. Para el exfutbolista, este es un período propicio para una transformación positiva, especialmente con la próxima disponibilidad de una sede propia, la Casa de la Verde, que permitirá a las categorías inferiores entrenar en instalaciones dedicadas.
Respecto al equipo nacional absoluto, Etcheverry manifestó su optimismo de cara al repechaje mundialista programado para marzo del próximo año. Subrayó la expectación que genera este grupo de jugadores y la importancia de una preparación exitosa. En una conversación previa con el presidente de la federación, tras un reciente triunfo contra Brasil, el exinternacional sugirió la realización de un número considerable de partidos amistosos, considerándolos esenciales para la competencia. Asimismo, enfatizó la necesidad de que los clubes faciliten la cesión de sus futbolistas para estos encuentros, superando las habituales dificultades que suelen presentarse.
La inminente inauguración de la Casa de la Verde también impulsó a Etcheverry a reflexionar sobre la indispensable cohesión institucional. Argumentó que, en beneficio del balompié nacional, la relación entre Futbolistas Agremiados de Bolivia (Fabol) y la Federación Boliviana de Fútbol (FBF) debe fortalecerse y avanzar en conjunto. Reconoció que la interacción actual entre ambas entidades dista de ser la ideal y abogó por una colaboración estrecha. Reveló que, dos años atrás, intentó mediar en este diálogo durante un periodo de trabajo en el país, un esfuerzo que se vio interrumpido por una oferta profesional del DC United. Su visión, entonces como ahora, era establecer una alianza sólida, donde ambas partes actúen como socios en el desarrollo del fútbol.
En última instancia, enfatizó la naturaleza simbiótica de esta relación: los futbolistas requieren el respaldo de la federación, y esta, a su vez, depende de sus jugadores. Esta interdependencia, señaló, es un modelo exitoso observado en naciones vecinas, donde el gremio de deportistas y la cúpula federativa comparten una visión y un camino común para el progreso deportivo


