El desarrollo agrícola en diversas localidades del departamento está recibiendo un impulso significativo a través de la expansión de la producción de frutales de carozo y pepita. Esta iniciativa, liderada por el Servicio Departamental Agropecuario, se centra en proporcionar una asistencia técnica especializada y el soporte fundamental de su laboratorio de análisis de suelos y aguas de riego.
El mes de septiembre se presenta como un período óptimo para la implementación de nuevas parcelas, coincidiendo con la temporada de poda. El programa busca fortalecer la economía de agricultores y emprendedores, facilitando el acceso a plantas de alto valor genético, cuya calidad está certificada por la autoridad sanitaria correspondiente. Además, se ofrece un acompañamiento técnico constante y se realizan análisis cruciales de suelos y del agua utilizada para riego.
Una recomendación esencial para los productores es la realización de estudios edafológicos previos a la siembra de cada parcela. Esta práctica permite determinar con precisión las necesidades de enmiendas y fertilizantes, asegurando así una gestión técnica que se alinea perfectamente con el calendario agrícola de la región.
El laboratorio de suelos y aguas de riego, ubicado en las instalaciones centrales del Servicio Departamental Agropecuario, en el área adyacente al mercado campesino, es el centro neurálgico de estas operaciones. Allí se procesan las muestras recibidas, y los resultados son entregados junto con una interpretación técnica detallada. Este servicio es fundamental para que los agricultores comprendan el estado real de sus terrenos y puedan aplicar recomendaciones específicas para mejorar su rendimiento productivo. La verdadera trascendencia de estos análisis reside en su interpretación y en la orientación que brindan al productor sobre las intervenciones necesarias, transformando los datos en acciones concretas que generan un impacto positivo en la producción


