TT Ads

La región de Tarija se ha visto nuevamente asediada por la amenaza de incendios forestales, con la Serranía de Sama, un ecosistema vital y fuente de agua para miles de habitantes, bajo grave riesgo. Durante la jornada del jueves, dos focos ígneos simultáneos desencadenaron una movilización masiva de más de 150 bomberos y voluntarios. A pesar de los denodados esfuerzos, el avance de la noche obligó al repliegue de las brigadas. El balance preliminar de la situación incluye tres personas con heridas, entre ellas un hombre de 57 años que permanece en terapia intensiva, y la devastación de al menos 80 hectáreas.

El primer incidente se registró en la localidad de Coimata, perteneciente al municipio de San Lorenzo, alrededor de las 11:00 de la mañana. Gracias a la pronta intervención de brigadas municipales y voluntarios, las llamas fueron controladas y extinguidas cerca de las 13:00 horas.

Sin embargo, el segundo foco, localizado en el Rincón de La Vitoria, en el municipio de Cercado, se transformó en una situación crítica. A pesar de la coordinación entre la Gobernación, diversas municipalidades, la Policía y la Autoridad de Fiscalización y Control Social de Bosques y Tierra (ABT), el fuego progresó sin contención hacia la zona de Turumayo. La propagación fue impulsada por la abundante vegetación seca y las intensas ráfagas de viento, que complicaron sobremanera las labores de extinción. Desde la ciudad de Tarija, al caer la tarde, una delgada pero extensa línea de fuego era claramente visible, iluminando las laderas de la serranía y evocando la trágica pérdida de 13.000 hectáreas que sufrió Sama en 2017.

Las autoridades confirmaron que, en algunos puntos, las llamas alcanzaron alturas de hasta cinco metros, en una zona caracterizada por su difícil acceso, la presencia de material combustible seco y vientos considerables. Ante la magnitud del desastre, se solicitó apoyo urgente al Viceministerio de Defensa Civil para el despliegue de un helicóptero con capacidad para operaciones aéreas de sofocación, cuya llegada se preveía para las primeras horas del viernes. El plan contempla el carguío de agua en la represa de San Jacinto para su transporte a las áreas más afectadas en Turumayo. En tierra, un contingente de 20 brigadistas permaneció en la zona con el objetivo de reanudar el combate al fuego desde la madrugada del viernes, con la esperanza de que las condiciones climáticas no agraven la situación.

Las repercusiones del incendio no se limitan a las hectáreas calcinadas. Tres individuos resultaron heridos; el caso más grave es el de un hombre de 57 años, quien lucha por su vida en terapia intensiva a causa de quemaduras severas. Los otros dos afectados se encuentran fuera de peligro. El fuego también representó una amenaza directa para viviendas rurales y arrasó con reservas de forraje, como chalares de maíz, impactando severamente la economía de las familias campesinas que dependen de estos recursos para su subsistencia.

Inicialmente, se estimó que unas 40 hectáreas habían sido consumidas, pero las condiciones del viento en las horas posteriores sugieren que el área afectada podría haberse duplicado hacia la noche, superando las 80 hectáreas. La imprudencia de quienes persisten en realizar chaqueos a pesar de las alertas naranjas por vientos ha sido un factor lamentado por las autoridades. Se ha confirmado la instalación de un Comando de Incidencia para el viernes, con el fin de reforzar el control en la zona.

La Serranía de Sama, que alberga la Reserva Biológica de Sama, es mucho más que un terreno; es el pulmón verde de Tarija y un proveedor esencial de agua para miles de familias en el valle central. Sus ecosistemas de altura son hábitat de especies únicas y refugio para la fauna silvestre, que cada año se ve amenazada por estos eventos. Organizaciones ambientales recuerdan que Sama ya sufrió en 2017 uno de los peores desastres forestales en la historia del departamento. A pesar de las lecciones pasadas, los incendios continúan repitiéndose, sin que se establezcan mecanismos efectivos de prevención ni sanciones ejemplares para los responsables.

Los incendios forestales en la región se han convertido en una tragedia recurrente, originándose comúnmente en prácticas de chaqueo que se descontrolan, exacerbadas por sequías prolongadas y vientos fuertes. No obstante, pocos responsables enfrentan consecuencias legales, lo que perpetúa un ciclo de impunidad.

En relación con este suceso, la Fiscalía Departamental de Tarija ha iniciado una investigación de oficio para identificar a los autores del incendio que se ha propagado por la serranía. Las autoridades de justicia serán las encargadas de determinar si alguna de las personas heridas tiene algún grado de responsabilidad en el origen del fuego.

La imagen de Sama en llamas, visible desde la ciudad, sirve como una clara advertencia de lo que está en juego: el suministro de agua, la biodiversidad y la calidad de vida de toda una región. La interrogante que persiste es si, en esta ocasión, se adoptarán medidas de fondo para evitar que la historia se repita

TT Ads

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *