La Región Autónoma del Gran Chaco se aproxima a una nueva conmemoración de su aniversario en medio de un panorama económico desafiante, caracterizado por una notable disminución en sus ingresos. Esta coyuntura financiera actual ha generado inquietud y ha puesto de manifiesto diversas deficiencias en la gestión regional.
Diversos sectores han expresado su preocupación, señalando una aparente inacción por parte de las autoridades principales en lo que respecta al ejercicio de la autonomía regional. Se ha cuestionado la capacidad de la administración para consolidar y hacer operativa la estructura autonómica, lo que ha derivado en que los ejecutivos de desarrollo de Caraparí y Villa Montes actúen con considerable independencia, como si sus jurisdicciones fueran entidades provinciales separadas. Un ejemplo de esta autonomía operativa fue la organización de un evento internacional por parte de la ejecutiva de Villa Montes, que incluyó la visita del presidente de Paraguay en conmemoración del cese de hostilidades de la Guerra del Chaco, y su participación en reuniones internacionales, asumiendo un rol que algunos consideran excede sus atribuciones regionales. La percepción general es que la autonomía se encuentra en un estado de abandono, con cada autoridad priorizando sus propios intereses.
A pesar de los cuantiosos recursos económicos que la región percibió durante los años de bonanza hidrocarburífera, se ha observado que la calidad de vida en el Chaco no ha mejorado sustancialmente; por el contrario, se sugiere un retroceso en áreas fundamentales como la salud y la educación. Se ha argumentado que la abundancia de fondos no se tradujo en una inversión estratégica. En el ámbito de la salud, por ejemplo, se ha señalado una proliferación de centros de salud en el municipio de Yacuiba, con un total de 26 instalaciones, incluyendo tres en un solo distrito donde una sería suficiente. Además, las administraciones seccionales habrían asumido la ejecución de proyectos viales que corresponden al nivel central del Estado, y ahora, ante la escasez de recursos, se ven obligadas a recurrir a créditos para su conclusión. Se critica que el período de prosperidad económica no fue aprovechado para realizar inversiones sostenibles que prepararan a la región para tiempos de menor ingreso, y que la gestión política previa se habría centrado en licitar obras sin una planificación a largo plazo, sin invertir adecuadamente para los escenarios de escasez. Persisten incumplimientos de promesas, como la industrialización del gas y la finalización de la carretera hacia Yacuiba. Se considera imperativo que los responsables de la gestión pasada rindan cuentas por la falta de inversión estratégica durante el auge económico.
La situación del sistema de salud es particularmente crítica. Representantes regionales han denunciado una profunda falta de sensibilidad y abandono por parte del ejecutivo regional. En esta época del año, caracterizada por un aumento de infecciones respiratorias, incluyendo casos de influenza, la región enfrenta una escasez alarmante de medicamentos. Se han vertido acusaciones de falsedad contra las autoridades municipales y regionales. Mientras el ejecutivo municipal asegura que los hospitales de primer y segundo nivel están abastecidos, la realidad en las farmacias de estos centros desmiente tal afirmación. Por su parte, el hospital de tercer nivel, bajo la administración regional, es descrito como una estructura esquelética que carece de un funcionamiento adecuado, dejando a la población desprotegida en la atención sanitaria.
Ante este panorama, se hace un llamado a la reflexión y a la búsqueda de nuevas autoridades que puedan generar consenso y trabajar de manera coordinada para reivindicar ante el gobierno nacional lo que legítimamente corresponde a la región


