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Once Caldas selló su pase a los octavos de final de la Copa Sudamericana con una contundente victoria de 4-0 sobre San Antonio Bulo Bulo en el partido de vuelta del playoff, disputado en el Estadio Palogrande de Manizales. Este resultado consolidó un aplastante global de 7-0 a favor del conjunto colombiano, que ahora se medirá a Huracán en la siguiente fase del torneo.

Desde los primeros compases, la escuadra local impuso su dominio. Aunque los visitantes bolivianos intentaron sorprender al minuto cinco con un tiro libre de Julio Herrera que se elevó por encima del arco defendido por James Aguirre, fue un mero espejismo. La respuesta de los manizalitas fue inmediata y letal. El primer tanto llegó tras una rápida incursión por la banda izquierda de Juan Patiño, cuyo centro fue desviado por el portero uruguayo Luca Giossa, pero el rebote fue aprovechado por Michael Barrios, quien conectó de cabeza para enviar el balón al fondo de la red.

La superioridad del equipo colombiano se hizo aún más patente al minuto once. Barrios, esta vez desde el sector derecho, sirvió un balón preciso que Mateo Zuleta, desmarcado en el flanco opuesto del área, solo tuvo que empujar para duplicar la ventaja y dejar la eliminatoria prácticamente sentenciada en los primeros compases. A pesar de la insistencia ofensiva, liderada por el experimentado Dayro Moreno, Once Caldas no logró concretar más oportunidades antes del descanso, mostrando cierta falta de puntería.

En la segunda mitad, el ritmo del encuentro disminuyó. Once Caldas redujo la intensidad de sus ataques, mientras que San Antonio Bulo Bulo careció de la inventiva necesaria para generar peligro. Los centrocampistas bolivianos, incluyendo a Herrera, Santiago Arce y Adalid Terrazas, no lograron influir significativamente en el desarrollo del juego, lo que limitó las opciones de su equipo para buscar el descuento. A pesar de la menor vehemencia, el conjunto local continuó generando ocasiones, con remates de Moreno, Jefry Zapata y Quiñones que fueron desviados o magistralmente atajados por Giossa, quien se erigió como el baluarte de su equipo en este periodo, evitando una goleada aún más abultada.

No obstante, la resistencia del portero uruguayo fue superada nuevamente al minuto 85. Felipe Gómez, tras una incursión individual al borde del área, desató un potente derechazo inalcanzable para el arquero, que significó el 3-0. El broche de oro llegó en el tiempo de adición, al minuto 91, con un fulminante contragolpe. Déinner Quiñones, con un disparo imparable desde fuera del área, incrustó el balón en el ángulo superior, desatando el júbilo de la multitud presente en el Palogrande y sellando la goleada definitiva de 4-0

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