En el mercado de Tarija, el precio del pollo se ha mantenido estable en 20 bolivianos por kilogramo, una constancia observada por más de quince días. Por su parte, el valor del maple de huevo supera los 32 bolivianos, variando según el tamaño de las unidades.
Esta estabilidad en los precios al consumidor se da en un contexto de crecientes desafíos para el sector avícola local. La escasez de combustible, que dificulta cada vez más las operaciones diarias, representa una preocupación primordial. A ello se suma el encarecimiento de los insumos esenciales para la producción.
Los productores avícolas han manifestado la urgencia de asegurar el abastecimiento mínimo de estos insumos, especialmente el alimento para las aves. La interrupción en la provisión de piensos podría acarrear consecuencias graves, incluyendo una elevada tasa de mortandad en las granjas, lo que afectaría directamente la oferta y los precios futuros


