La ciudad de Cochabamba se encuentra en un profundo luto tras el fallecimiento del sacerdote Marcelo Bazán, conocido cariñosamente entre los habitantes como “Tata Chelo” o “Tata Bazán”. Este religioso se destacó por su cercanía con los fieles, especialmente con jóvenes y familias, convirtiéndose en una figura entrañable para la comunidad local.
Ana María Jaldín, directora de la Clínica Copacabana, donde el sacerdote estuvo internado, comunicó que Bazán falleció a las 08:00 de este viernes. Su deceso se produjo tras dos días en terapia intensiva, donde recibió asistencia ventilatoria debido a complicaciones de salud. Jaldín detalló que el sacerdote padecía múltiples patologías, incluyendo problemas renales y cardíacos, diabetes y alteraciones metabólicas. La cadena de eventos que llevaron a su muerte comenzó con una alteración metabólica que desencadenó un paro cardíaco. Aunque logró ser reanimado después del primer incidente, su condición se mantuvo crítica y finalmente sufrió un segundo paro cardiorrespiratorio que resultó fatal.
El impacto de su muerte fue inmediato y profundo entre feligreses y autoridades locales. Un gran número de personas acudió al centro médico para rendir homenaje a quien había sido un pilar espiritual en la comunidad durante años. Las expresiones de dolor y solidaridad comenzaron a proliferar rápidamente, reflejando el cariño que la población sentía por el sacerdote.
Manfred Reyes Villa, alcalde de Cochabamba, no ocultó su tristeza ante la noticia y resaltó la importancia del legado pastoral del padre Bazán. “Es muy triste perder a un padre tan querido. Es una gran pérdida para la llajta; él siempre decía la verdad y mantenía una activa presencia en redes sociales”, comentó Reyes Villa. El alcalde también anunció que el cuerpo del sacerdote será velado en la Catedral Metropolitana, donde se llevarán a cabo ceremonias en honor a su trayectoria.
El arzobispo de Cochabamba, Óscar Aparicio, también hizo eco del sentimiento colectivo al pedir a los ciudadanos que mantuvieran al padre Bazán en sus oraciones. Recordó su dedicación tanto a la Iglesia como a la comunidad: “Era un hombre de Dios que amaba profundamente a Dios y a la Virgen María; supo acercar a muchas personas hacia Jesucristo”, afirmó Aparicio, subrayando la vitalidad de su labor pastoral.
Marcelo Bazán dejó una huella imborrable en Cochabamba no solo por su trabajo dentro de las iglesias, sino también por su activa participación en redes sociales. Utilizaba estas plataformas para compartir reflexiones y mensajes dirigidos principalmente a jóvenes y matrimonios enfrentando crisis familiares. Era conocido por realizar bendiciones de mascotas y por celebrar misas dinámicas que conectaban con los fieles.
A lo largo de su trayectoria pastoral, ocupó el cargo de rector de la Catedral Metropolitana durante nueve años antes de continuar su ministerio en parroquias como las de Tiquipaya y San Pío X. En tiempos de conflicto social en Bolivia, Bazán no dudó en instalar altares y espacios para oración durante las movilizaciones en defensa de la democracia, consolidándose como una voz reflexiva y espiritual para muchos cochabambinos.
La pérdida del padre Marcelo Bazán ha dejado un vacío significativo en la comunidad religiosa y social de Cochabamba, donde su legado perdurará por siempre entre quienes tuvieron el privilegio de conocerlo y recibir su guía espiritual.


