La madrugada del sábado 16 de mayo, la Policía y las fuerzas militares llevaron a cabo operativos para despejar las vías en varias regiones del país, logrando desbloquear distintos puntos estratégicos. No obstante, la respuesta de los campesinos y miembros de la Central Obrera Boliviana (COB) fue inmediata, ya que decidieron retomar las protestas durante el mismo fin de semana. Este lunes marca el inicio de la tercera semana de movilizaciones en Bolivia, un periodo marcado por la persistencia de 22 bloqueos que continúan afectando el normal funcionamiento del territorio nacional.
De acuerdo con el último informe sobre transitabilidad de la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC), el departamento más impactado por estas movilizaciones es La Paz, donde se registran 15 bloqueos en diversas zonas. Entre los lugares afectados se encuentran Achiri, Desaguadero, Colquiri, Sica Sica, Entre Ríos, Pumazani, Alto Lima y San Andrés de Machaca. Estos puntos han sido identificados como críticos para el tránsito vehicular y han generado inconvenientes significativos para los ciudadanos que intentan desplazarse.
En Oruro, la situación no es diferente; se han reportado tres bloqueos en Curahuara de Carangas, Caihuasi y Ventilla. En Curahuara de Carangas, el bloqueo se sitúa en la frontera con La Paz, lo que añade una capa adicional a las complicaciones logísticas en esa región. Por su parte, Cochabamba también enfrenta desafíos con tres puntos de protesta ubicados en Tukiña, Cruce de Vacas y Colomi. Aunque se había anunciado una posible nueva movilización en el kilómetro 10 de la carretera hacia Santa Cruz, hasta las primeras horas del lunes no se había concretado dicha protesta.
En Santa Cruz, un solo bloqueo continúa activo en la zona de San Julián, una carretera vital que conecta Santa Cruz con Beni. A pesar de que los movilizados habían decretado un cuarto intermedio en sus acciones, este punto crítico sigue siendo un foco importante en medio del panorama turbulento que atraviesa el país.
La reinstalación de bloqueos ha llevado a terminales tanto en La Paz como en El Alto a suspender salidas debido a las dificultades ocasionadas por las protestas. La situación refleja una tensión creciente entre las autoridades y los grupos movilizados que exigen atención a sus demandas. A medida que avanza esta tercera semana de movilizaciones, queda claro que la situación seguirá siendo un tema central en el ámbito nacional.


