A solo unos días de asumir la Gobernación de Tarija, María René Soruco se enfrenta a un escenario político complejo que pondrá a prueba su capacidad de liderazgo y gestión. La Asamblea Legislativa Departamental (ALDT) se presenta como un campo de batalla fragmentado, donde la bancada del partido Patria ostenta 14 asambleístas y ha manifestado su intención de ejercer una “oposición constructiva”, además de buscar la presidencia del ente legislativo. En este contexto, el frente Camino Democrático para el Cambio (CDC), al que pertenece Soruco, cuenta con 12 curules, mientras que el Partido Comunista Democrático (PCD) tiene uno y hay tres representantes indígenas —Guaraní, Weenhayek y Tapiete— que podrían jugar un papel crucial en la configuración de una mayoría.
Mario Cossío, líder de CDC, ha confirmado que están llevando a cabo gestiones para forjar alianzas con las bancadas indígenas en un esfuerzo por neutralizar la influencia de la oposición antes del inicio oficial del mandato el 4 de mayo. Cossío explicó que estas negociaciones no son una novedad, sino que se remontan a los días previos a las elecciones. Destacó la importancia histórica de mantener buenas relaciones con los pueblos indígenas y recordó su propio legado en la inclusión de estos sectores en la estructura institucional durante su gestión anterior como gobernador.
El desafío es significativo: Soruco llega al cargo tras haber logrado un abrumador respaldo electoral del 71%, lo cual le otorga una fuerte legitimidad. Sin embargo, esta victoria debe traducirse en acuerdos políticos efectivos para asegurar la gobernabilidad en un entorno legislativo dividido. Cossío enfatizó que es fundamental dejar de lado las diferencias partidarias y trabajar en conjunto por el bienestar de Tarija. Estamos en un momento en el que todos debemos despojarnos de los colores políticos y ponernos al servicio de Tarija, afirmó.
El líder del CDC también advirtió sobre los retos que enfrenta el nuevo gobierno, señalando que heredará una administración con problemas pendientes y posibles conflictos. Por ello, instó a priorizar el diálogo como herramienta clave para lograr una gestión estable y con proyección. El consejo es diálogo, diálogo y diálogo, reiteró.
En paralelo a estas negociaciones políticas, María René Soruco se dedica a conformar su equipo de trabajo. Tras recibir su credencial como gobernadora electa del Tribunal Electoral Departamental (TED), manifestó su deseo de comenzar funciones el lunes 4 de mayo. Anunció que presentará oficialmente su gabinete el martes siguiente, destacando que estará compuesto por profesionales no solo capacitados técnicamente, sino también comprometidos con el servicio público.
Soruco se encuentra consciente de las limitaciones económicas que enfrenta su administración. Aunque el gobernador saliente, Oscar Montes, aseguró haber dejado una Gobernación saneada con una deuda significativa ya reducida al 70% respecto a lo recibido durante su mandato, mencionó que el presupuesto asignado para este año es escaso —solo 250 millones de bolivianos— lo cual restringe las posibilidades para implementar proyectos ambiciosos.
Sin embargo, Soruco mantiene una visión optimista y ha delineado una hoja de ruta centrada en áreas estratégicas tales como salud, desarrollo productivo, turismo e infraestructura caminera. También subrayó la importancia de avanzar hacia un nuevo pacto fiscal que permita una distribución más equitativa de los recursos entre los diferentes niveles gubernamentales.
Además, enfatizó su intención de fortalecer la coordinación con los gobiernos municipales para ejecutar proyectos significativos que respondan a las necesidades reales de la población tarijeña. En este sentido, Soruco mencionó oportunidades potenciales para atraer inversiones externas hacia Tarija, resaltando las capacidades productivas y turísticas del departamento como elementos clave para impulsar su desarrollo futuro.


