Diego Andrés Brañez, jefe de bancada de Autonomía Para Bolivia-Súmate en la Cámara de Diputados, ha expresado su preocupación por los recientes cambios en el sector hidrocarburífero del país, los cuales, según él, evidencian una crisis interna en el Gobierno. La inestabilidad en la estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) ha sido un punto central de su análisis, destacando que la renuncia del presidente de la empresa y el cambio de ministro son señales alarmantes sobre la situación actual.
Brañez enfatizó que en un periodo inferior a cinco meses, YPFB ha visto pasar a tres presidentes, lo que a su juicio es un fenómeno que no debería ser normalizado. “Sin lugar a duda es algo que nosotros no queremos ver como país”, afirmó, subrayando la gravedad de la inestabilidad en una institución clave para la economía nacional.
En su crítica al modelo operativo de YPFB, Brañez argumentó que este ha dejado de ser viable al convertirse en un monopolio que limita las oportunidades de desarrollo y crecimiento económico. “YPFB ha dejado de ser viable desde el momento en que ha asumido un monopolio que ha desbancado lo que los bolivianos estaban generando”, sostuvo. En este sentido, el diputado propuso abrir el mercado a la inversión privada como una alternativa para revitalizar el sector hidrocarburífero.
La seguridad jurídica se erige como un componente crucial para Brañez, quien considera fundamental atraer capitales extranjeros y reactivar así la industria de hidrocarburos. En este contexto, instó a que el paquete de leyes que se presentará ante la Asamblea Legislativa Plurinacional sea tratado con celeridad y consensuado entre todas las bancadas políticas.
El legislador también advirtió que los cambios en las autoridades no abordarán las causas profundas de la crisis actual: “El cambio de autoridades no va a solucionar el problema de fondo. No se va a resolver la crisis de hidrocarburos ni el tema del combustible”, enfatizó.
Desde su agrupación política, Brañez ha propuesto medidas concretas para enfrentar esta situación crítica, incluyendo una ley destinada a fijar el precio del diésel y la gasolina en cinco bolivianos, así como una nueva normativa hidrocarburífera. Sin embargo, expresó su descontento por la falta de consideración hacia estas iniciativas por parte del Gobierno.
Finalmente, Brañez hizo un llamado a escuchar todas las voces políticas y trabajar conjuntamente para abordar la crisis energética. Su bancada continuará promoviendo propuestas con miras a construir “una nueva Bolivia”, reafirmando así su compromiso con el bienestar del país y su desarrollo sostenible.


