El mundo de la cultura boliviana se encuentra de luto tras el fallecimiento de Mariano Baptista Gumucio, un destacado escritor e historiador, quien dejó una huella imborrable en el ámbito literario y académico del país. Baptista falleció el pasado martes 21 de abril a los 93 años, una noticia que fue confirmada por el expresidente Carlos Mesa a través de sus redes sociales. En su mensaje, Mesa destacó la magnitud del legado de Baptista, describiéndolo como “uno de los grandes de la cultura boliviana”, y resaltó su extensa labor como servidor público y su vasta obra literaria que abarca desde la historia hasta la crítica educativa.
Nacido en Cochabamba en 1933, Mariano Baptista se forjó como una figura emblemática en el estudio y difusión de la historia y cultura nacional. Su formación académica comenzó en la Universidad Mayor Real y Pontificia San Francisco Xavier de Chuquisaca, donde estudió Derecho, complementando su educación con estudios de literatura inglesa en el City of London College. Esta sólida base educativa le permitió desarrollar una carrera multifacética que lo llevó a ser miembro de la Academia Boliviana de la Lengua desde abril de 1974.
A lo largo de su vida, Baptista plasmó su visión sobre Bolivia en una serie de obras que han sido fundamentales para comprender la historia del país. Entre sus libros más destacados se encuentra Yo fui el orgullo. Vida y pensamiento de Franz Tamayo, publicado en 1978, así como Biografía de Palacio Quemado (1982) y Historia gráfica de la Guerra del Chaco (2003). Su capacidad para retratar personajes olvidados y momentos cruciales en la historia boliviana también se refleja en obras como “La muerte de Pando y el fusilamiento de Jáuregui” (2009) y “Cartas para comprender la historia de Bolivia” (2017), entre muchas otras.
Además de su faceta como escritor e historiador, Baptista tuvo una carrera notable en el servicio público. Desde 1953 hasta 1956 se desempeñó como secretario del presidente Víctor Paz Estenssoro. Posteriormente, ocupó cargos diplomáticos importantes, incluyendo el ministerio consejero en las embajadas bolivianas ante la Santa Sede e Inglaterra entre 1957 y 1959. También fue embajador en Estados Unidos entre 1982 y 1985. Su compromiso con la cultura nacional lo llevó a ser gerente general de la Empresa Nacional de Televisión Boliviana Canal 7 y presidente de la Comisión de Cultura del Honorable Concejo Municipal de La Paz entre 1988 y 1989.
La partida de Mariano Baptista Gumucio deja un vacío significativo en el panorama cultural boliviano, así como un legado que seguirá inspirando a futuras generaciones. Su obra no solo proporciona un marco para entender mejor la historia del país, sino que también invita a reflexionar sobre los desafíos y las riquezas culturales que han dado forma a Bolivia a lo largo del tiempo.


