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Samuel Doria Medina, líder de Unidad Nacional, ha expresado su descontento con respecto al ajuste del Presupuesto General del Estado (PGE) 2026, que fue presentado recientemente por el ministro de Economías y Finanzas Públicas, José Gabriel Espinoza. Este presupuesto, que se enviará al Legislativo, alcanza los 390.000 millones de bolivianos y ha generado un intenso debate sobre su viabilidad y sus implicaciones para la economía boliviana.

Doria Medina ha señalado que el nuevo presupuesto plantea un déficit fiscal del 9% del Producto Interno Bruto (PIB), una cifra que permanece constante en comparación con el déficit del año anterior y que supera las proyecciones de años anteriores, como 2021, 2022 y 2024. El líder político considera que este nivel de déficit es insostenible y podría afectar las relaciones financieras internacionales de Bolivia. “Con esa cifra no puede haber acuerdo internacional para formar un fondo de estabilización. Nadie nos va a dar dinero para que se siga yendo al hueco negro del déficit”, advirtió Doria Medina.

Por su parte, Espinoza defendió el nuevo plan presupuestario, señalando que incluye una reducción significativa en el déficit fiscal en comparación con la gestión anterior del gobierno de Luis Arce, donde se proyectaba un déficit del 15%. El ministro enfatizó que el presupuesto presentado es parte de una estrategia más amplia para estabilizar la economía nacional y que se basa en un enfoque conservador.

A pesar de estas afirmaciones, Doria Medina no se mostró convencido por las proyecciones optimistas del gobierno. Criticó lo que considera una política inmovilista y la falta de acciones concretas para abordar los desafíos económicos actuales. “Se necesitó seis meses de rodeos y dilaciones para llegar a esto: una política inmovilista”, comentó, refiriéndose a la lentitud en la toma de decisiones sobre cierres de empresas ineficientes.

Además, el líder político subrayó la necesidad urgente de avanzar hacia soluciones más efectivas en lugar de permanecer estancados en una situación complicada. “No podemos atascarnos en el mismo lugar en que estábamos. Hay que avanzar y así lo propondremos en el Parlamento”, concluyó Doria Medina, dejando claro su compromiso por buscar alternativas más sostenibles para enfrentar la crisis económica que atraviesa Bolivia.

Este debate sobre el PGE 2026 refleja no solo las diferencias políticas existentes sino también las preocupaciones sobre cómo el país manejará sus finanzas frente a un contexto global incierto y desafíos internos significativos. La inflación proyectada del 14% también añade presión sobre la economía nacional, lo que hace aún más crucial encontrar un equilibrio entre gastos e ingresos para garantizar la estabilidad futura del país.

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