Tarija ha experimentado un cambio político significativo con la reciente elección de María René Soruco, quien, con un impresionante 70,76% de los votos, se convierte en la nueva gobernadora del departamento, y además, en la primera mujer en ocupar este cargo. Esta victoria no solo representa un hito en la historia política de la región, sino que también refleja una clara preferencia del electorado por el cambio.
Los resultados preliminares, que abarcan el 99,66% de las actas computadas a través del Sistema de Resultados Electorales Preliminares (Sirepre), evidencian una diferencia abrumadora entre Soruco y su rival Adrián Oliva, de la alianza Patria, quien obtuvo el 29,24% de los sufragios. Esta separación de más de 40 puntos porcentuales no solo subraya el respaldo popular hacia Soruco, sino que también envía un mensaje potente sobre las expectativas del pueblo tarijeño en cuanto a su futuro liderazgo.
En total, se emitieron 308.118 votos durante esta jornada electoral que destacó por su alta participación. De estos votos, el 92,1% fueron considerados válidos; los nulos representaron el 6,78%, mientras que los blancos alcanzaron apenas el 1,12%. Esta participación activa indica un interés significativo por parte de los ciudadanos en el proceso democrático.
La victoria de Soruco no solo la posiciona como la máxima autoridad departamental, sino que también le otorga un notable respaldo a nivel nacional para gestionar una gobernación en un contexto donde la gobernabilidad es esencial. La crisis fiscal que enfrenta Tarija debido a la disminución de ingresos hidrocarburíferos será uno de los factores más desafiantes para su administración.
En su primera declaración tras conocer los resultados electorales, Soruco manifestó su sorpresa por el amplio apoyo recibido y aseguró que durante su campaña había percibido ese respaldo en las calles. Con una clara intención de fomentar la unidad y la colaboración política, declaró: “Vamos a gobernar para todos, para quienes confiaron en nosotros y también para quienes no lo hicieron”. Este enfoque conciliador podría ser clave para enfrentar los desafíos venideros.
La nueva gobernadora electa enfatizó su deseo de trabajar en conjunto con diferentes niveles del gobierno y resaltó que contará con al menos cinco alcaldías alineadas con su fuerza política dentro de las once existentes en Tarija. Esto podría facilitar la implementación de proyectos necesarios para el desarrollo del departamento.
Sin embargo, asumir la Gobernación en medio de una crisis económica será un reto considerable. Las restricciones presupuestarias han llevado a muchas instituciones públicas a adoptar medidas austeras, lo que limita las posibilidades de nuevas inversiones. Reconociendo esta realidad compleja, Soruco afirmó: “No llegamos a hacer falsas promesas; llegamos a trabajar desde la construcción de la sociedad”.
Además, hizo un llamado a la Asamblea Legislativa Departamental de Tarija (ALDT) para dejar atrás las confrontaciones partidarias y priorizar verdaderamente el bienestar del departamento. “Es momento de pensar en Tarija, no en intereses políticos”, destacó.
El triunfo electoral también provocó reacciones dentro del propio partido CDC. El vicegobernador Gonzalo Ávila expresó su total apoyo a Soruco y subrayó el carácter histórico del resultado electoral como una forma de justicia tras años marcados por conflictos políticos previos en Tarija.
Por otro lado, Adrián Oliva reconoció rápidamente los resultados y felicitó a Soruco públicamente. Su mensaje incluyó agradecimientos a sus seguidores y una invitación al diálogo constructivo: “Más allá de cualquier diferencia está por encima el departamento de Tarija”, sugiriendo así una disposición hacia una oposición menos confrontativa.
La elección de María René Soruco marca no solo un cambio significativo en el liderazgo político del departamento sino también el inicio de una nueva era donde Tarija será dirigida por una mujer. La nueva gobernadora tendrá ante sí la tarea crucial de establecer estrategias efectivas para superar los retos económicos y fomentar acuerdos políticos con instancias nacionales que han excluido al departamento durante dos décadas.


