El gobernador de la cárcel de Palmasola, Juan Carlos Corrales, ofreció detalles sobre la muerte de un recluso que ha generado preocupación y controversia entre sus familiares. Según el funcionario, el informe médico legal indica que el fallecido, identificado como Raúl Chávez, de 39 años, padecía de una patología cardiopulmonar crónica que culminó en un shock séptico pulmonar y tuberculosis. Estos hallazgos fueron determinados tras la autopsia realizada conforme a los protocolos establecidos.
El 23 de marzo, Chávez fue evacuado del centro penitenciario debido a complicaciones respiratorias. Corrales explicó que fue evaluado por médicos dentro del penal y posteriormente trasladado al hospital Francés en una situación de emergencia. Sin embargo, cuando llegó al centro médico, ya no presentaba signos vitales.
La situación se complicó aún más cuando la familia del recluso se presentó en el penal el 12 de abril para visitarlo, solo para enterarse sorprendentemente de su muerte ocurrida casi tres semanas antes. La familia manifestó su indignación al no haber recibido ninguna notificación oficial sobre el fallecimiento y se enteraron por otros internos que Chávez había fallecido.
Según los relatos familiares, el cuerpo del recluso fue trasladado a la morgue a fines de marzo y posteriormente enterrado en una fosa común. Esta información fue revelada tras insistentes indagaciones por parte de los familiares en el penal y la revisión de registros en la morgue de La Pampa de la Isla, donde se confirma que Chávez ingresó el 24 de marzo sin que se hubiera entregado un informe forense a sus allegados.
Corrales defendió la gestión del penal explicando que al momento de su ingreso, Raúl Chávez no contaba con información sobre familiares ni números telefónicos en su ficha de admisión. Además, indicó que otros internos del pabellón también desconocían su situación. Esta falta de datos habría impedido cualquier intento de comunicación directa con la familia.
A pesar de estas explicaciones, los familiares continúan expresando su descontento y preocupación por lo sucedido. Insisten en que la falta de información oficial desde el penal y el hallazgo del cuerpo en una fosa común han profundizado sus dudas sobre cómo se ha manejado este caso tan delicado. La familia espera respuestas más claras y transparentes respecto a las circunstancias que rodearon la muerte del recluso y cómo se gestionó su caso dentro del sistema penitenciario.


