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Las autoridades sanitarias de Perú han intensificado sus esfuerzos para contener un brote de sarampión en la región de Puno, ubicada en el sur del país y colindante con Bolivia. Este incremento en los casos ha llevado al Ministerio de Salud (Minsa) a implementar una serie de medidas preventivas y de atención sanitaria, con el objetivo de proteger a la población, especialmente a los niños menores de 10 años y a grupos vulnerables.

En respuesta a la situación, el Minsa ha puesto en marcha jornadas de vacunación masiva, así como un conjunto de estrategias que incluyen el uso obligatorio de mascarillas, la promoción del lavado frecuente de manos y el distanciamiento físico en lugares públicos con alta afluencia. La vigilancia epidemiológica se ha reforzado, y se están llevando a cabo actividades como la búsqueda activa de casos sospechosos y el diagnóstico por laboratorio.

Además, el ministerio ha movilizado 200 brigadas de vacunación que se despliegan en diferentes puntos estratégicos, incluyendo terminales terrestres. Estas brigadas no solo se encargan de inocular a los niños y adultos vulnerables, sino que también ofrecen soporte técnico y gestionan la atención médica en domicilios para aquellos que presenten síntomas.

César Munayco, director del Centro Nacional de Epidemiología, Prevención y Control de Enfermedades (CDC), enfatizó la importancia de la vacunación como una herramienta clave para prevenir complicaciones graves e incluso fallecimientos. Munayco instó a los padres a estar alertas ante síntomas como fiebre alta, tos y erupciones cutáneas, recomendando que acudan al centro médico más cercano para recibir atención adecuada.

El Minsa también ha establecido un diálogo con autoridades del Ministerio de Salud y Deportes de Bolivia para facilitar la movilización conjunta de brigadas en las zonas fronterizas. Esta colaboración es crucial dado que Perú enfrenta un riesgo elevado debido al flujo migratorio entre ambos países. A inicios de marzo, el ministerio peruano emitió una alerta epidemiológica advirtiendo sobre la posibilidad de importación y reintroducción del sarampión, lo que llevó al fortalecimiento inmediato de las medidas sanitarias.

Hasta ahora, Puno ha reportado 27 casos confirmados de sarampión, mientras que otros 38 pacientes están bajo evaluación por síntomas similares. En declaraciones recientes a RPP, Constantino Vela, director general de Intervenciones Estratégicas en Salud Pública, indicó que los casos confirmados se distribuyen principalmente entre las provincias de Sandia y San Román, lo que sugiere una transmisión local activa. Este brote podría estar asociado al alto flujo migratorio desde Bolivia, donde se registraron más de 600 casos durante el año pasado.

Con estas acciones coordinadas y proactivas, las autoridades peruanas buscan mitigar el impacto del sarampión y proteger la salud pública en una región vulnerable ante enfermedades infecciosas.

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