El economista Gonzalo Chávez ha expresado su opinión sobre la reciente decisión del gobierno de liberar el uso de tarjetas de crédito en el exterior, una medida que permite utilizar el tipo de cambio referencial proporcionado diariamente por el Banco Central de Bolivia (BCB). Aunque Chávez considera que esta acción es “importante”, también la califica como “tardía”, reflejando así una realidad económica que ya se había impuesto en el país.
El analista argumenta que esta decisión del gobierno representa un reconocimiento oficial de una situación que el mercado paralelo ha estado manejando, especialmente ante lo que él considera un agotamiento del tipo de cambio fijo establecido en 6,96 bolivianos por dólar. Según Chávez, la situación había llegado a un punto insostenible, donde las entidades financieras aplicaban comisiones exorbitantes para compensar la diferencia cambiaria, lo que resultaba en costos equiparables al valor del dólar en el mercado paralelo.
“Es simplemente sincerar algo que ya estaba ocurriendo en el mercado cambiario para transacciones en dólares”, comentó Chávez durante una entrevista con UNITEL. El economista subrayó que existía una paradoja incomprensible: las entidades financieras estaban obligadas a utilizar el tipo de cambio oficial en su contabilidad local, pero a este se le sumaban comisiones de hasta un 100%, lo cual distorsionaba completamente la realidad del costo real de las transacciones.
En este contexto, el ministro de Economía y Finanzas Públicas, José Gabriel Espinoza, también abordó la nueva normativa durante una conferencia de prensa. Espinoza anunció que se ha dado instrucciones a todo el sistema financiero para facilitar el uso de tarjetas tanto de crédito como de débito para realizar compras en el exterior y pagar servicios en plataformas digitales. Esta medida busca simplificar las operaciones con entidades extranjeras y adaptarse a las necesidades actuales del mercado boliviano.
La decisión del gobierno ha sido recibida con atención por analistas económicos, quienes ven en ella una oportunidad para ajustar las prácticas cambiarias a la realidad económica del país. Sin embargo, también se plantea la cuestión sobre si esta acción será suficiente para estabilizar un sistema cambiario que ha enfrentado desafíos significativos en los últimos tiempos. La implementación efectiva de estas medidas será crucial para observar su impacto real en la economía boliviana y en las transacciones internacionales.


