Recientes datos de una encuesta realizada por Ipsos-CIESMORI para UNITEL han revelado una notable disminución en la percepción de los ciudadanos sobre la dirección que está tomando Bolivia bajo el gobierno de Rodrigo Paz. La aprobación ha caído de un 63% en febrero a un 53% en marzo, lo que representa una pérdida de 10 puntos porcentuales en la confianza del electorado. Este descenso, según analistas, se vincula directamente con problemas concretos que han afectado la vida cotidiana de los bolivianos y que han generado un clima de incertidumbre.
La situación se ha visto especialmente marcada por las dificultades relacionadas con el suministro de gasolina de baja calidad, fenómeno que ha sido denominado gasolina basura. Este inconveniente ha provocado no solo malestar entre los ciudadanos, sino también protestas por parte de diferentes sectores afectados, quienes han reportado daños en los motores de sus vehículos. Ante esta crisis, el gobierno ha tenido que implementar medidas correctivas urgentes, incluyendo la firma de adendas a los contratos con proveedores para asegurar la calidad del carburante y ofrecer compensaciones a quienes se vieron perjudicados.
Armando Ortuño, analista político, señala que este deterioro en la percepción pública golpea un pilar fundamental del oficialismo: las expectativas iniciales. Según Ortuño, la administración de Paz comenzó con altos niveles de optimismo entre la población, expectativas que se mantuvieron estables hasta enero. Sin embargo, el impacto negativo generado por el problema de la gasolina ha comenzado a erosionar esa confianza.
Por su parte, Oscar Ortiz también ha observado un proceso gradual en la formación de la opinión pública. A medida que aumenta la insatisfacción entre los ciudadanos, es natural que busquen responsables y realicen una evaluación más crítica sobre la gestión gubernamental. Esta dinámica puede explicar el cambio en las percepciones respecto a si Bolivia avanza o no en una dirección correcta.
Así, el descenso del 63% al 53% en la percepción positiva del rumbo del país refleja un momento crítico para el gobierno actual y subraya la importancia de abordar eficazmente las preocupaciones ciudadanas para restaurar la confianza perdida.


