La selección boliviana de fútbol ha regresado a su país tras su participación en el repechaje para el Mundial 2026, una etapa que resultó ser un camino lleno de emociones encontradas. Aunque el equipo nacional logró imponerse ante Surinam, su posterior derrota frente a Irak les impidió avanzar hacia la tan ansiada cita mundialista. A pesar de esta eliminación, el fervor y el apoyo incondicional de los aficionados se hicieron sentir, tanto en Monterrey, donde muchos hinchas viajaron para alentar al equipo, como en cada rincón del país, donde miles siguieron los partidos con gran entusiasmo.
El regreso del plantel fue recibido con una cálida bienvenida que incluyó música y bailes, creando un ambiente festivo que reflejaba la apreciación de los seguidores por el esfuerzo y la dedicación mostrados por los jugadores. Este gesto fue muy valorado por el equipo, que encontró en la calidez de la afición un consuelo tras la eliminación.
Luis Haquín, capitán de la selección, compartió sus sentimientos tras el regreso al país. Agradecidos pero tristes, fueron sus palabras iniciales. Haquín enfatizó la importancia de mantener una actitud positiva y la lucha constante: “Lo importante es la actitud que se tuvo, el no bajar los brazos. Estuvimos cerca, pero nos quedamos con el apoyo de la gente. Además, dejó claro que los sueños deben continuar: Hay que seguir soñando; el boliviano tiene toda la capacidad de cumplir los objetivos que se propone”.
Con este capítulo cerrado, Haquín ahora se prepara para reincorporarse a su club Al-Tai, que compite en la segunda división de Arabia Saudita. Su experiencia y liderazgo serán fundamentales para su equipo, así como lo fueron durante su tiempo con la selección nacional. La esperanza y el deseo de alcanzar nuevas metas persisten en el corazón del futbolista y en el de todos los bolivianos que siguen creyendo en su selección.


