Durante la reciente renovación del convenio entre la Federación Boliviana de Fútbol (FBF) y el Banco de Crédito BCP, quedó en evidencia una notable distancia entre el director técnico de la selección nacional, Óscar Villegas, y el presidente de la FBF, Fernando Costa. Este hecho llamó la atención tanto por el contexto institucional como por las implicaciones deportivas que conlleva, especialmente en un momento crucial para el fútbol boliviano, a pocos días del repechaje rumbo a un torneo internacional.
El evento protocolar tuvo lugar en horas de la noche, alrededor de las 20:30, cuando se realizó la firma oficial del acuerdo interinstitucional que garantiza el respaldo económico y logístico para el representativo nacional. En la ceremonia participaron Fernando Costa junto a varios integrantes del comité ejecutivo de la Federación, un funcionario responsable del área de marketing y Carlos Pino, miembro destacado del cuerpo técnico que acompaña a Villegas. Sin embargo, lo que llamó poderosamente la atención fue que el entrenador principal no estuvo presente durante el acto oficial ni acompañó al presidente en ningún momento.
Contrario a lo esperado para una ocasión que simboliza unidad y apoyo institucional hacia la selección nacional, Villegas arribó al lugar solo cuando la firma ya había concluido. Además, optó por mantener cierta distancia respecto a Costa; no se registraron muestras públicas de camaradería ni diálogo fluido entre ambos líderes deportivos durante ese momento. No obstante, sí sostuvo conversaciones con otros miembros de la Federación presentes en el acto. Este comportamiento dista mucho de ocasiones anteriores donde ambos mostraban mayor cercanía o al menos intercambiaban impresiones frente a los medios.
Luego del evento protocolar, tanto Villegas como Costa ofrecieron declaraciones a la prensa pero cada uno lo hizo por separado. Esta fragmentación comunicativa refleja una posible discrepancia interna o diferencia en posturas sobre temas deportivos relevantes que afectan directamente al futuro inmediato del equipo nacional. En su intervención, el director técnico fue categórico al confirmar que la convocatoria para el próximo repechaje está completamente definida y cerrada; no contempla incluir nuevos jugadores. De esta manera dejó claro que Marcelo Martins, goleador emblemático del conjunto nacional, no formará parte del plantel que viajará a Monterrey para disputar ese partido decisivo.
Por su parte, Fernando Costa aprovechó para expresar su agradecimiento al Banco de Crédito BCP por continuar apoyando a “la Verde”, apelativo cariñoso con el que se conoce a la selección boliviana. Asimismo, hizo un llamado a centrar toda la atención en los preparativos para el repechaje y evitar distracciones externas o internas. En un programa televisivo emitido horas antes del evento formal, Costa había reconocido públicamente la carencia actual del equipo en cuanto a un delantero centro capaz de marcar diferencias decisivas; sin embargo, remarcó que esa responsabilidad recae exclusivamente en manos del cuerpo técnico liderado por Villegas y evitó emitir juicios sobre las decisiones específicas tomadas por el entrenador.
Este episodio pone en evidencia tensiones latentes dentro del ambiente futbolístico nacional justo cuando se avecinan desafíos trascendentales para Bolivia en términos deportivos y organizativos. La falta de sincronía entre las máximas autoridades deportivas podría influir en el clima general alrededor del equipo y afectar indirectamente su desempeño. Para una nación donde el fútbol es uno de los principales motores sociales y culturales, mantener una imagen cohesionada y transmitir confianza resulta fundamental para movilizar tanto a los jugadores como a los hinchas.
En definitiva, esta situación invita a reflexionar sobre cómo las diferencias internas pueden impactar más allá del ámbito administrativo y llegar hasta los resultados dentro del campo de juego. La atención ahora está puesta en cómo se desarrollarán los próximos días previos al repechaje y si estas discrepancias podrán ser superadas para fortalecer al seleccionado nacional en su lucha por alcanzar objetivos deportivos mayores. La afición boliviana espera unidad y compromiso pleno para afrontar este crucial momento con todas las energías puestas en lograr una clasificación histórica


