El pasado sábado 7 de marzo se registró un grave intento de infanticidio en una vivienda ubicada en la ciudad de El Alto, donde tres menores de edad fueron víctimas de un ataque que puso en riesgo sus vidas. Este hecho conmocionó a la comunidad local y activó una rápida respuesta por parte de las autoridades policiales y sanitarias para atender a los niños afectados.
Según informó el comandante regional de la Policía de El Alto, Carlos Valencia, los menores fueron trasladados inicialmente de emergencia a una posta sanitaria en la zona Huayna Potosí debido a la gravedad de sus heridas. Posteriormente, ante la necesidad de una atención médica especializada, fueron derivados al Hospital del Norte para recibir cuidados más intensivos. Los niños tienen edades comprendidas entre 4 y 11 años, con uno de 11 años, otro de 5 y el más pequeño con tan solo 4 años.
Las lesiones sufridas por los menores incluyen cortes en las muñecas, lo que indica un intento deliberado de causarles daño físico severo. Además, se sospecha que habrían ingerido alguna sustancia tóxica, lo cual agrava aún más la situación y aumenta el riesgo para su salud y bienestar. La combinación de heridas físicas y posible intoxicación refleja una situación crítica que requirió atención médica inmediata para salvar sus vidas.
Las investigaciones preliminares apuntan a que la madre de los niños estaría involucrada en este intento criminal. Según las declaraciones recogidas por la Policía y el relato proporcionado por los mismos menores, ella habría sido quien provocó las lesiones y también habría obligado a los niños a consumir la sustancia tóxica. Este acto ha motivado que la mujer sea investigada bajo la figura penal de infanticidio en grado de tentativa, dado que se busca determinar su responsabilidad directa en el intento de privar ilegalmente la vida a sus propios hijos.
El padre de los menores también estuvo presente durante las primeras horas tras el incidente, acompañando a sus hijos en el hospital donde reciben atención médica. Sin embargo, hasta el momento, la madre no ha sido localizada ni detenida por las autoridades, lo que añade un elemento adicional a las pesquisas policiales y genera preocupación sobre su paradero y posibles intenciones. La ausencia temporal de esta persona complica el proceso investigativo pero no detiene el avance para esclarecer completamente los hechos.
Este caso pone en evidencia una problemática social profunda relacionada con situaciones familiares extremas que pueden derivar en violencia contra menores. La intervención rápida del sistema médico y policial fue fundamental para evitar una tragedia mayor y proteger la vida e integridad física de estos niños. Además, destaca la importancia del seguimiento judicial para garantizar justicia y prevención ante casos similares.
Para la comunidad local, este lamentable episodio genera alarma e invita a reflexionar sobre las condiciones que pueden llevar a actos tan graves dentro del núcleo familiar. Asimismo, remarca la necesidad de fortalecer mecanismos tanto preventivos como reactivos para proteger a los sectores más vulnerables, especialmente cuando se trata de menores expuestos a riesgos dentro del entorno doméstico.
En conclusión, el intento de infanticidio ocurrido en El Alto representa un caso delicado que continúa bajo investigación policial con el objetivo no solo de sancionar al responsable sino también de garantizar el bienestar y recuperación plena de los niños afectados. El seguimiento médico especializado permanece activo mientras se avanza en las diligencias legales para esclarecer este hecho que ha conmocionado a toda la comunidad


