Durante la madrugada de este jueves, un grupo armado con características de comando especializado perpetró un violento asalto en una entidad bancaria situada en el municipio de Naranjal, en el departamento de Alto Paraná, una zona estratégica del este paraguayo que limita con Brasil y Argentina. Según informó la Policía Nacional, los delincuentes utilizaron explosivos para forzar la bóveda del banco y sustraer una cantidad indeterminada de dinero, además de causar daños materiales significativos en las instalaciones.
El modus operandi empleado por los asaltantes incluyó la detonación simultánea de tres cargas explosivas con el objetivo de abrir la bóveda. Este hecho es particularmente llamativo debido a la proximidad del banco con el comando policial local, ubicado a escasos metros del lugar del robo, donde en ese momento prestaban servicio cinco agentes: uno asignado a guardia y cuatro en patrullaje activo. El jefe de Prevención y Seguridad de la Policía en Alto Paraná, comisario Humberto Galeano, destacó este aspecto durante su declaración a medios locales, lo que plantea interrogantes sobre las condiciones de vigilancia y respuesta ante incidentes graves en la zona.
Como medida de seguridad, la bóveda estaba equipada con un sistema diseñado para manchar los billetes con tinta roja en caso de intento de robo o apertura forzada. Este mecanismo se activó tras las explosiones, afectando la mayoría de los billetes que contenía el banco. El comisario Galeano precisó que prácticamente todos los billetes quedaron manchados, lo cual representa un obstáculo significativo para la circulación del dinero robado y podría dificultar su uso posterior por parte de los delincuentes. Sin embargo, pese a esta barrera tecnológica, no se descarta que hayan logrado sustraer efectivo antes o durante el incidente.
En respuesta al asalto, las autoridades reforzaron notablemente la presencia policial en Naranjal, incrementando el número de efectivos hasta diez agentes. Aunque no se especificó cuál era el contingente previo a este refuerzo, esta medida busca prevenir posibles acciones adicionales por parte del grupo criminal o responder a cualquier situación derivada del hecho.
Por otro lado, el director de investigación de hechos punibles de la Policía Nacional, comisario Javier Flores, aportó detalles sobre el monto aproximado que había en el banco al momento del ataque. Indicó que se trataba de cerca de 1.000 millones de guaraníes —equivalentes a aproximadamente 155 mil dólares según la tasa vigente— cifra que representa un botín considerable para cualquier organización criminal. Aunque se presume que una parte significativa fue sustraída durante el asalto pese al sistema entintador activado, aún no se ha confirmado con exactitud cuánto dinero lograron llevarse los delincuentes.
La gravedad del ataque llevó a una rápida intervención por parte del Ministerio de Defensa paraguayo. Óscar González informó que especialistas pertenecientes a la Dirección General del Material Bélico (Dimabel) fueron enviados al lugar para realizar un análisis técnico exhaustivo. Su misión es levantar indicios relacionados con los explosivos utilizados y examinar cartuchos servidos para establecer su origen y posibles vínculos con otras organizaciones o hechos similares registrados en el país.
Además, en Naranjal también está presente el comandante de la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC) Sur, coronel David Bareiro, cuya participación refleja la coordinación interinstitucional entre fuerzas militares y policiales para enfrentar situaciones complejas como esta. La presencia militar subraya la dimensión estratégica del operativo e indica que las autoridades están tomando medidas integrales para esclarecer lo ocurrido y fortalecer la seguridad regional.
Este asalto pone en evidencia varios desafíos para las fuerzas del orden y la comunidad local. La ejecución del robo tan cerca del comando policial genera inquietudes sobre vulnerabilidades operativas y tácticas en zonas consideradas críticas por su cercanía a fronteras internacionales. Asimismo, impacta directamente sobre los ciudadanos al afectar instituciones financieras clave para la economía local y regional.
En definitiva, este episodio constituye un llamado urgente a revisar protocolos de seguridad bancaria y reforzar mecanismos preventivos ante amenazas complejas como las protagonizadas por grupos armados equipados con explosivos. La investigación continúa abierta mientras las autoridades buscan identificar plenamente a los responsables y evitar futuros ataques similares que pongan en riesgo tanto bienes públicos como privados y la tranquilidad ciudadana en Alto Paraná y sus alrededores


