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Flamengo, el actual campeón brasileño y también defensor del título de la Copa Libertadores, enfrenta una situación de presión considerable debido a un inicio de temporada que no ha cumplido con las expectativas. Este jueves, el equipo carioca disputará la final de la Recopa Sudamericana contra Lanús, un encuentro clave que podría marcar un punto de inflexión en su campaña. La serie llega con una ventaja para el equipo argentino, que ganó 1-0 en el partido de ida disputado en Buenos Aires, lo que le permite afrontar el partido de vuelta con relativa tranquilidad, ya que un empate le bastaría para coronarse campeón.

Para Flamengo, la urgencia es clara: debe ganar por al menos dos goles de diferencia en el mítico estadio Maracaná para levantar su primer trofeo del año. Esto es especialmente relevante tras haber conquistado cuatro títulos importantes durante la temporada pasada, estableciendo altos estándares que ahora parecen difíciles de alcanzar. Además, esta final representa la oportunidad para Flamengo de sumar su décimo título internacional y obtener su segunda Recopa Sudamericana, tras haberla ganado previamente en 2020.

Por otro lado, Lanús llega a esta instancia con mayor confianza y sin la presión que pesa sobre Flamengo. El conjunto argentino, campeón vigente de la Copa Sudamericana, busca hacer historia al obtener por primera vez este trofeo. Un empate o incluso una derrota por un gol en Río sería suficiente para que el equipo dirigido por Mauricio Pellegrino alcance esta meta inédita. Para ello, Lanús planea modificar su estrategia habitual y adoptar una postura más defensiva en el Maracaná, confiando en sus contragolpes rápidos para generar peligro.

El partido de ida dejó claro que Flamengo tuvo un dominio superior en términos de posesión y generación de oportunidades, pero falló en concretar esas chances. Fue Lanús quien aprovechó una jugada a balón parado para anotar el único gol del encuentro gracias a Rodrigo Castillo a los 77 minutos. Esta situación refleja uno de los problemas actuales del equipo brasileño: la falta de eficacia frente al arco rival. Lucas Paquetá, reciente incorporación del conjunto carioca y mediocampista internacional, ha reconocido la necesidad urgente de transformar las ocasiones creadas en goles y tomar mayores riesgos ofensivos frente a un rival que se enfocará principalmente en defenderse.

La presión sobre Flamengo no solo viene del marcador adverso; también se manifiesta internamente debido a los resultados negativos recientes. El equipo perdió la Supercopa do Brasil ante Corinthians y acumula una racha preocupante en partidos eliminatorios cuando debe remontar después del primer encuentro. Desde 2022 no logra revertir una derrota sufrida en partidos de ida: perdió títulos importantes como la Copa do Brasil frente a São Paulo y otra edición anterior de la Recopa Sudamericana ante Independiente del Valle. Esta tendencia negativa se repitió recientemente en la Copa Libertadores contra Peñarol, lo que aumenta la inquietud entre jugadores y cuerpo técnico.

Esta realidad llevó al entrenador Filipe Luís a enfrentar críticas crecientes y a convocar una reunión extraordinaria con sus jugadores a puerta cerrada para analizar las causas detrás del mal inicio y buscar soluciones conjuntas antes del decisivo partido contra Lanús.

En cuanto al plantel disponible para esta final, Flamengo deberá afrontar el compromiso sin dos piezas importantes: Jorginho y Saúl Níguez permanecen bajo cuidados médicos y no estarán disponibles para el encuentro decisivo. Esta baja limita aún más las opciones tácticas del entrenador brasileño.

Lanús, por su parte, mantendrá probablemente el mismo once ofensivo que le dio éxito en Buenos Aires con Castillo como referencia ofensiva acompañado por Eduardo Salvio y Ramiro Carrera desde las bandas. Sin embargo, existe incertidumbre sobre la participación del mediocampista Raúl Loayza debido a que aún no ha recuperado completamente su forma física tras superar una lesión en la rodilla; aunque fue incluido en la delegación argentina que viajó a Río de Janeiro, su presencia titular parece poco probable.

Este duelo entre Flamengo y Lanús no solo es un choque entre dos campeones continentales recientes sino también un enfrentamiento simbólico entre dos proyectos futbolísticos con objetivos distintos: uno buscando reafirmar su dominio regional pese a las dificultades actuales; el otro intentando alcanzar un logro histórico e inédito para su institución.

La final se juega bajo un contexto donde Flamengo necesita recuperar confianza e inercia ganadora ante una hinchada exigente mientras Lanús buscará aprovechar cada oportunidad para mantener o ampliar su ventaja inicial desde una postura estratégica defensiva pero efectiva.

El resultado definirá mucho más que un título; será un indicador clave sobre cómo cada equipo encara este ciclo futbolístico continental y qué camino tomará cada uno hacia sus metas internacionales inmediatas

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