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A cien días de haber asumido la presidencia, Rodrigo Paz hizo un balance detallado del inicio de su gestión, en un mensaje que duró poco más de diez minutos. En esta primera etapa, el mandatario destacó avances significativos y trazó las líneas que marcarán el rumbo de su gobierno en los próximos meses, reconociendo a la vez los desafíos pendientes para consolidar los cambios propuestos.

Desde el inicio de su discurso, Paz enfatizó la compleja situación en la que encontró al país al asumir el poder. Reconoció que junto a su equipo de gobierno ha puesto todos sus esfuerzos para superar las dificultades heredadas. Recordó con crítica cómo el aparato estatal estaba paralizado y corroído por problemas estructurales, evocando imágenes como las largas filas para obtener combustible o la percepción negativa del Estado como una “cloaca”, términos que reflejan la gravedad del escenario previo. Este panorama adverso fue el punto de partida para una transformación profunda que busca reconstruir y estabilizar al país.

Entre los logros más destacados en estos primeros 100 días, el presidente subrayó la estabilización económica. Una medida clave fue la eliminación de la subvención a los hidrocarburos, un gasto público que generaba distorsiones y corrupción, ya que alrededor del 40% de esos recursos se desviaban hacia el contrabando o beneficiaban ilícitamente a ciertos sectores. Esta decisión no solo permitió corregir un problema financiero importante sino también sentar las bases para una economía más transparente y sostenible. Además, se logró reducir el déficit fiscal y estabilizar el tipo de cambio frente al dólar, aspectos fundamentales para generar confianza entre inversionistas y ciudadanos por igual.

Paz señaló que esta estabilidad económica ha tenido un impacto positivo en la percepción social: ahora existe una mayor fe y esperanza en el futuro del país. Subrayó que este cambio de ánimo es visible en la actitud de los jóvenes, quienes han dejado atrás la idea de emigrar buscando mejores oportunidades. La confianza renovada en Bolivia es un motor esencial para impulsar el desarrollo y fomentar una economía más inclusiva y orientada hacia la gente.

Otro aspecto relevante destacado por el presidente fue la apertura internacional alcanzada durante este periodo. Bolivia ha retomado su lugar en el escenario global con una política exterior activa y diversificada. Se mencionaron encuentros importantes como la participación en eventos del Mercosur, donde se fortalecen vínculos comerciales y diplomáticos; además del acercamiento con Estados Unidos, la Unión Europea y los países vecinos con los cuales se habían descuidado las relaciones. Esta estrategia busca no solo atraer inversiones extranjeras sino también facilitar intercambios comerciales beneficiosos para todas las regiones del país.

Sin embargo, Paz fue claro al señalar que pese a los avances aún queda un camino largo por recorrer para consolidar las reformas necesarias. En este sentido, puso especial énfasis en la necesidad urgente de aprobar leyes fundamentales que den marco legal a las transformaciones planteadas, especialmente en sectores estratégicos como hidrocarburos y minería. Estas normativas serán clave para generar certidumbre jurídica e incentivar inversiones responsables que contribuyan al desarrollo sostenible.

El mandatario destacó también el trabajo interno orientado a ordenar y transparentar las instituciones públicas y empresas estatales. Subrayó que se están revisando minuciosamente más de cien entidades dependientes del Estado para garantizar su correcto funcionamiento bajo principios claros de gestión y responsabilidad. El año 2026 fue señalado como un periodo decisivo para “ordenar la casa”, construir institucionalidad sólida e instaurar una cultura basada en la confianza mutua entre ciudadanos y autoridades.

En este contexto, Paz advirtió sobre resistencias internas protagonizadas por grupos interesados en mantener privilegios o enriquecerse ilícitamente mediante prácticas corruptas dentro del Estado. Sin identificarlos directamente, calificó a estos actores como demagogos que dificultan el avance hacia una administración pública más eficiente e íntegra. Hizo un llamado explícito a erradicar cualquier forma de concentración excesiva de poder o influencia indebida sobre las decisiones nacionales.

Finalmente, el presidente resaltó que estos primeros cien días representan apenas un punto inicial en un proceso profundo de transformación nacional. La construcción de un nuevo destino requiere tiempo, compromiso colectivo y acciones concretas encaminadas a fortalecer valores como la transparencia, la institucionalidad democrática y una economía orientada al bienestar social. La esperanza renovada entre los bolivianos es vista como un signo alentador para enfrentar los retos venideros con unidad y determinación hacia un futuro mejor para todos

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