Una situación de emergencia que inicialmente buscaba brindar ayuda se convirtió en un episodio de violencia contra efectivos policiales en Sacaba. Dos agentes que acudían a atender un accidente de tránsito fueron atacados por un grupo de jóvenes que celebraban las fiestas de Carnaval, generando heridas en ambos uniformados y obligando a las autoridades a intervenir para controlar la situación.
El incidente tuvo lugar durante la tarde, cuando personal especializado en tránsito se desplazaba por la calle Junín tras recibir el aviso de una colisión entre un motorizado y una motocicleta. La intención de la patrulla era llegar rápidamente al lugar del siniestro para brindar asistencia y realizar las diligencias correspondientes. Sin embargo, al aproximarse a la plaza Principal 6 de Agosto, fueron interceptados por un grupo de jóvenes que celebraban el Carnaval en esa zona. En un acto de agresión, uno de los individuos arrojó un balde con lodo directamente al parabrisas del vehículo policial, bloqueando así su avance y dificultando la respuesta inmediata al accidente.
La situación escaló rápidamente cuando otros participantes comenzaron a lanzar piedras, globos llenos de agua y más lodo contra la unidad policial y sus ocupantes. Esta lluvia de objetos no solo dañó el vehículo sino que también puso en riesgo la integridad física de los oficiales que se encontraban realizando su labor. Como consecuencia directa del ataque, el sargento mayor César Sahonero Ferrufino sufrió heridas visibles en el rostro, específicamente en el pómulo y el ojo izquierdo, producto del impacto de una piedra. Por su parte, el suboficial segundo Rimer Siles Rocha presentó una lesión en la nariz causada por los proyectiles lanzados durante los disturbios.
La agresión no solo implicó daños personales sino también afectó la capacidad operativa inmediata del personal policial para atender emergencias, poniendo en evidencia los riesgos que enfrentan los agentes cuando intentan cumplir con sus responsabilidades en contextos adversos. La acción violenta contra autoridades encargadas de mantener el orden público y brindar auxilio representa una problemática grave para la seguridad ciudadana.
Frente a esta situación, se activaron protocolos para contener el conflicto. Con el apoyo táctico de la unidad Delta, especializada en situaciones complejas, se logró aprehender a tres personas señaladas como responsables directos del ataque. Estas personas fueron identificadas por las víctimas como quienes lanzaron los objetos contra la patrulla. Posteriormente, los detenidos fueron trasladados a las instalaciones de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (Felcc), donde se iniciaron las investigaciones pertinentes para esclarecer completamente los hechos y determinar las responsabilidades legales correspondientes.
El reporte oficial señala que los imputados enfrentan cargos por causar lesiones a funcionarios públicos y por daños a bienes estatales. Estas acusaciones reflejan la gravedad del acto violento perpetrado durante una festividad popular que debería ser motivo de celebración pacífica. Además, este caso pone sobre la mesa la necesidad de reforzar medidas preventivas durante eventos masivos para garantizar tanto la seguridad pública como el respeto hacia quienes velan por ella.
Este episodio resalta también las dificultades que enfrentan las fuerzas del orden al desarrollar sus labores cotidianas en contextos donde manifestaciones culturales o sociales pueden tornarse conflictivas. La combinación entre celebración popular y actos violentos genera un desafío adicional para las autoridades encargadas de proteger a la comunidad y preservar el orden público.
En definitiva, lo sucedido en Sacaba pone en evidencia no solo un acto aislado de agresión sino también las consecuencias directas para los agentes afectados y para toda la población que depende de una respuesta rápida y eficaz ante emergencias viales u otras situaciones críticas. La investigación abierta permitirá esclarecer detalles adicionales sobre este incidente e impulsar acciones legales que contribuyan a prevenir hechos similares en el futuro. Mientras tanto, queda planteado un llamado a fomentar el respeto hacia los servidores públicos y promover celebraciones responsables que no pongan en riesgo ni a participantes ni a terceros involucrados


