El Congreso de Perú se prepara para llevar a cabo un pleno extraordinario el próximo martes, en el que se debatirán y votarán varias mociones dirigidas a destituir al presidente interino José Jerí. Este llamado a sesión extraordinaria se produce en medio del receso legislativo y responde a la validación de 78 firmas de congresistas que respaldan la convocatoria, un paso fundamental para activar este proceso político en un contexto de creciente tensión y cuestionamientos hacia la figura del mandatario transitorio.
José Jerí asumió la presidencia interina en octubre pasado, tras la destitución de Dina Boluarte, quien ejerció el cargo desde 2022 hasta 2025. Su llegada al poder fue inicialmente vista como una medida transitoria para estabilizar el Ejecutivo, pero su gestión ha estado marcada por controversias que han erosionado su credibilidad y generado un amplio rechazo en diversos sectores políticos. Entre las principales críticas destacan sus encuentros semiclandestinos con empresarios chinos vinculados a contratos con el Estado peruano, lo que ha levantado sospechas sobre posibles conflictos de interés o manejos poco transparentes.
Además, se ha denunciado que durante su mandato Jerí favoreció la contratación de jóvenes funcionarias que previamente mantuvieron encuentros con él en el Palacio de Gobierno. Estas situaciones han contribuido a alimentar un clima de desconfianza respecto a su administración y han motivado a diferentes partidos políticos, con ideologías diversas, a buscar su destitución mediante las mociones presentadas ante el Congreso.
El presidente encargado del Congreso, Fernando Rospigliosi, perteneciente al partido fujimorista, fue quien convocó esta sesión extraordinaria tras certificar la validez de las firmas necesarias para realizarla. Sin embargo, resulta destacable que el fujimorismo es el único bloque parlamentario que ha rechazado apoyar esta iniciativa en su conjunto. Esta postura está alineada con la directriz marcada por Keiko Fujimori, líder y candidata presidencial por cuarta vez, así como hija del expresidente Alberto Fujimori (1990-2000). Su respaldo hacia Jerí evidencia una división interna importante dentro del Legislativo y revela las complejidades políticas que atraviesa Perú en este periodo.
Las mociones presentadas buscan no solo censurar a Jerí como presidente del Parlamento sino también forzar su salida definitiva como presidente interino del país. Para lograrlo se requiere obtener la mitad más uno de los votos congresales. Inicialmente Rospigliosi había señalado que para destituirlo sería necesario contar con los votos correspondientes a los dos tercios del Congreso —una exigencia constitucional para presidentes elegidos mediante sufragio popular— pero posteriormente anunció que aceptará la votación bajo la figura que requiera menos votos, lo cual podría facilitar la aprobación de las mociones.
La figura de José Jerí ha quedado visiblemente debilitada debido a las revelaciones sobre sus reuniones secretas con empresarios. Una particular situación llamó la atención cuando se informó que asistió encapuchado a un restaurante para evitar ser reconocido durante uno de estos encuentros. Este hecho subraya el carácter reservado y posiblemente irregular de sus relaciones con actores económicos externos al gobierno. Por otra parte, medios locales han detectado que al menos cinco mujeres jóvenes lograron contratos estatales luego de mantener reuniones privadas con Jerí en la sede presidencial, lo cual alimenta sospechas sobre favoritismos o prácticas poco transparentes dentro del aparato estatal durante su administración.
Este episodio político ocurre en un contexto más amplio marcado por una notable inestabilidad institucional en Perú. En los últimos diez años el país ha tenido siete presidentes distintos, reflejo de una crisis recurrente en sus estructuras políticas y sociales. La situación actual se agrava ante la proximidad de nuevas elecciones generales previstas para el segundo trimestre del año, donde se presentan 34 candidatos presidenciales compitiendo por gobernar un país atravesado por profundas divisiones y desafíos económicos.
En este escenario turbulento, la decisión del Congreso sobre el futuro político inmediato de José Jerí tendrá implicaciones significativas no solo para el Ejecutivo sino también para la percepción ciudadana sobre la capacidad del sistema político peruano para enfrentar crisis internas y garantizar estabilidad democrática. La expectativa está puesta en cómo se desarrollará esta sesión extraordinaria y qué impacto tendrá sobre el proceso electoral venidero y las instituciones nacionales en general


