El ambiente político en la ciudad se ha intensificado notablemente con el inicio de las actividades previas al Carnaval, un evento tradicional que suele movilizar a diversos sectores sociales y políticos. En este contexto, la campaña electoral para la alcaldía ha cobrado un cariz particularmente conflictivo, marcado por acusaciones directas y respuestas inmediatas entre los principales protagonistas. La candidata a alcaldesa por la alianza “Patria”, Luciana Campero Chávez, lanzó un fuerte cuestionamiento contra el actual alcalde Jhonny Torres Terzo, señalándolo de incurrir en actos de corrupción relacionados con el manejo de su cargo durante el proceso electoral.
Campero Chávez puso en tela de juicio la legalidad y ética del alcalde al no solicitar licencia para ausentarse temporalmente de su función durante el periodo de campaña. Según la aspirante, esta situación genera un conflicto de intereses y abre la puerta a prácticas cuestionables como la presión política y el chantaje para obtener apoyos. Además, criticó que se estarían utilizando recursos públicos —es decir, fondos y bienes pertenecientes a todos los ciudadanos— para fines partidarios o personales durante esta etapa electoral. La candidata subrayó que este tipo de conductas representan actos cobardes de corrupción que no deberían permitirse ni repetirse en una gestión pública responsable. Para ejemplificar una postura diferente, mencionó el caso del exalcalde Mamey Saavedra en Santa Cruz, quien optó por renunciar a su cargo para dedicarse plenamente a su campaña electoral; sin embargo, en esta oportunidad Campero solicitó que al menos se otorgue una licencia temporal para evitar conflictos con sus responsabilidades.
Frente a estas acusaciones directas, el equipo del alcalde Jhonny Torres no tardó en responder. Luis Carlos Barrios, director de despacho de la alcaldía, defendió la actuación del edil afirmando que sus horarios están dentro del marco legal: por las mañanas cumple con sus funciones oficiales como alcalde y por las tardes se encuentra en período de vacaciones para atender asuntos personales o actividades relacionadas con su campaña electoral. Barrios enfatizó que no existe abandono ni descuido en la administración municipal pese a las críticas recibidas. Puso como ejemplo el éxito reciente de eventos masivos organizados bajo supervisión municipal, como la entrada folklórica denominada “entrada de compadres”, que contó con más de cinco mil participantes; además destacó que entidades municipales como EMAT continúan trabajando activamente sin desatender las necesidades cotidianas de la ciudad.
Asimismo, Barrios rechazó categóricamente las imputaciones sobre presuntas prácticas extorsivas o chantajes dirigidos tanto a medios de comunicación como a organizaciones barriales que puedan estar vinculadas al apoyo político del alcalde. Aseguró que no existen contratos o acuerdos irregulares con medios locales ni presiones indebidas hacia los barrios para obtener respaldo político mediante beneficios como planimetrías o permisos urbanísticos. De hecho, resaltó que durante esta gestión se aprobaron 150 planimetrías antes del inicio formal del periodo electoral, lo cual demostraba transparencia y continuidad administrativa sin influencias políticas indebidas ni uso impropio de bienes estatales.
En medio de esta controversia entre Campero y Torres apareció también otro actor político relevante: Gustavo Carvajal Colque, candidato a alcalde por el Partido Demócrata Cristiano (PDC). Su intervención se produjo durante un acto público donde firmó un acuerdo con la Universidad Católica San Pablo (UCS), ocasión en que insistió en la necesidad urgente de renovación política para Tarija. Carvajal criticó abiertamente lo que denominó la vieja política tradicional, responsabilizándola del estancamiento económico y social que experimenta actualmente la ciudad. Planteó la necesidad imperativa de desplazar a los denominados “dinosaurios políticos” —una expresión comúnmente usada para referirse a figuras políticas consideradas obsoletas o enquistadas— con el objetivo prioritario de abrir camino hacia nuevas formas de gestión y desarrollo local.
Este panorama político refleja claramente una pugna intensa entre candidatos y actores involucrados en las elecciones municipales próximas. Las acusaciones mutuas sobre corrupción, mal manejo administrativo e irregularidades electorales evidencian un clima tenso donde cada sector busca consolidar su posición ante un electorado cada vez más atento y crítico. En este sentido, las declaraciones y respuestas cruzadas son indicativas no solo del enfrentamiento político inmediato sino también del debate profundo sobre cómo debe conducirse una administración pública eficiente, transparente y comprometida con los intereses ciudadanos.
La población tarijeña se encuentra así frente a un escenario crucial donde las decisiones políticas tendrán impacto directo en el manejo futuro del municipio. El cuestionamiento sobre licencias o renuncias temporales para candidatos en funciones públicas abre una discusión importante sobre ética gubernamental y mecanismos legales adecuados para garantizar equidad electoral sin afectar el normal funcionamiento administrativo. Por otro lado, las denuncias sobre uso indebido de recursos públicos ponen sobre relieve la necesidad imperiosa de fortalecer controles institucionales que aseguren un buen gobierno.
La participación activa también del Partido Demócrata Cristiano introduce una dimensión adicional al debate político local al demandar cambios estructurales profundos frente a prácticas tradicionales consideradas ineficaces o corruptas. Este llamado a la renovación refleja demandas sociales más amplias por transparencia, responsabilidad y desarrollo sostenible dentro del municipio.
En definitiva, estas confrontaciones políticas anticipan una campaña electoral marcada por debates intensos y propuestas contrapuestas sobre cómo gobernar Tarija en los próximos años. Para los ciudadanos será fundamental evaluar cuidadosamente estas posiciones antes de ejercer su derecho al voto, consciente del impacto significativo que tendrán estas elecciones sobre el futuro inmediato tanto social como económico del municipio


