Durante los preparativos para las celebraciones del Carnaval de Oruro, una de las festividades culturales y religiosas más importantes de la región, la Policía Forestal y de Preservación del Medio Ambiente (Pofoma) llevó a cabo un operativo en el que decomisó nueve quirquinchos disecados que estaban siendo utilizados como matracas. Estos instrumentos, que forman parte tradicionalmente de la música y el baile en las danzas folclóricas orureñas, fueron encontrados sin ningún tipo de registro legal, lo que motivó la intervención de las autoridades ambientales.
El decomiso tuvo lugar durante un recorrido por el convite orureño, una actividad previa a la entrada principal del Carnaval. Según explicó el director de Pofoma, Douglas Espinoza, los quirquinchos decomisados pertenecían a dos grupos folclóricos: cuatro ejemplares a la Morenada Central y cinco a la Morenada Cocanis. La falta de documentación oficial sobre estos animales disecados constituye una violación a las normativas ambientales vigentes, lo que ha llevado a la apertura de una investigación para esclarecer el origen y la legalidad del uso de estos especímenes.
Aunque no se reportaron detenciones relacionadas con este hallazgo, las autoridades han advertido que los operativos de control continuarán durante toda la festividad. En particular, se prevé intensificar las inspecciones durante la entrada del Carnaval que se realizará próximamente, con el fin de prevenir el uso ilegal de quirquinchos disecados como matracas. Esta medida refleja el compromiso institucional por proteger la fauna local y garantizar que las tradiciones culturales se desarrollen en un marco respetuoso con el medio ambiente.
El uso tradicional del quirquincho como instrumento musical en las danzas folclóricas es parte esencial del patrimonio cultural orureño; sin embargo, esta práctica debe estar acompañada por un manejo responsable y regulado para evitar el tráfico ilegal o daños a especies protegidas. La intervención policial muestra la tensión existente entre preservar manifestaciones culturales ancestrales y cumplir con las normativas ambientales actuales.
La importancia del Carnaval de Oruro trasciende lo festivo: atrae a más de 50.000 personas entre bailarines y músicos que participan en una peregrinación hacia la Basílica de la Virgen del Socavón. Más de 50 conjuntos folclóricos confirmaron su asistencia para esta celebración emblemática que combina devoción religiosa con expresiones artísticas tradicionales. En este contexto, garantizar el cumplimiento de las leyes ambientales es fundamental para asegurar la continuidad sostenible de estas prácticas que forman parte del patrimonio intangible del país.
El operativo realizado por Pofoma es un ejemplo claro del esfuerzo institucional por equilibrar tradición y conservación ambiental durante eventos masivos. La vigilancia sobre el uso adecuado de materiales como los quirquinchos disecados contribuye a proteger especies autóctonas mientras se promueve una cultura responsable dentro del Carnaval. Así, este tipo de acciones adquiere relevancia no solo para los participantes directos sino también para toda la población involucrada en preservar tanto sus raíces culturales como su entorno natural


