En un contexto marcado por crecientes denuncias sobre la calidad del combustible distribuido en el país, los conductores de vehículos comenzaron a manifestar su malestar en las calles, evidenciando la tensión que ha generado esta problemática en el sector del transporte. Estas protestas se producen apenas un día después de que el Gobierno reconociera públicamente deficiencias en la gasolina que se suministra, lo que ha encendido la alarma entre los choferes y usuarios habituales.
Las primeras expresiones de descontento surgieron desde primeras horas de la mañana en la ciudad de Oruro, donde un grupo de conductores decidió concentrarse frente a las instalaciones de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), entidad encargada de la distribución del combustible. La situación escaló cuando estos choferes intentaron ingresar a la planta, acción que fue respondida con el uso de gases lacrimógenos por parte de las fuerzas de seguridad para controlar la protesta. Esta medida refleja la gravedad con la que se toman estas manifestaciones y el impacto directo que tienen sobre las operaciones normales del suministro.
Los operadores del servicio urbano en Oruro, quienes representan una parte fundamental del sistema de transporte público local, adoptaron esta forma de presión para exigir respuestas concretas y soluciones inmediatas ante los daños que están sufriendo sus vehículos debido a la calidad cuestionable del combustible. Además, bloquearon vías adyacentes con sus vehículos, lo cual generó un trastorno adicional para el tránsito y evidenció el nivel de frustración entre los conductores. La advertencia clara es que estas protestas no cesarán hasta obtener una solución satisfactoria.
Mientras tanto, en La Paz también se registraron movilizaciones similares, esta vez frente a las oficinas de la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH). Los choferes allí demandaron compensaciones económicas por los daños causados a sus automotores. Según declaraciones de los líderes gremiales, más de 300 afiliados han reportado afectaciones directas a sus vehículos como consecuencia del uso continuo de esta gasolina problemática. Esta cifra subraya no solo la dimensión del problema sino también su impacto económico sobre quienes dependen diariamente del transporte para su sustento.
Frente a estas denuncias y movilizaciones, YPFB emitió un comunicado oficial para aclarar su posición y detallar las acciones emprendidas desde que tuvo conocimiento del problema. La estatal informó sobre la activación inmediata de un análisis técnico riguroso que abarcó toda la cadena logística del combustible: desde las plantas productoras ubicadas en países vecinos como Chile, Argentina y Paraguay, hasta cada etapa interna dentro del país —recepción, almacenamiento, transporte, refinación y distribución final en surtidores—. Este enfoque integral buscó identificar cualquier anomalía o incumplimiento en las especificaciones técnicas establecidas para garantizar la calidad del producto.
Los resultados confirmaron que tanto la gasolina importada como la producida nacionalmente cumplen estrictamente con las normas técnicas requeridas para ser considerada gasolina base con un índice octánico (RON) entre 78 y 84. Este nivel es adecuado para su mezcla con etanol, proceso mediante el cual se eleva el octanaje final más allá de 85 unidades conforme a lo estipulado por normativa vigente. Sin embargo, se detectaron casos puntuales donde tanques específicos contenían gasolina residual con parámetros técnicos inferiores, producto aparentemente de adquisiciones anteriores al actual abastecimiento. Además, se hallaron concentraciones elevadas de ciertos compuestos como gomas y manganeso en esas muestras aisladas.
Ante esta situación particularizada pero preocupante, YPFB aseguró haber implementado todas las medidas necesarias para controlar y prevenir futuros incidentes relacionados con combustible desestabilizado o adulterado. Garantizó que desde ese momento no debería circular más gasolina con dichas características nocivas en ningún punto del país. Asimismo, enfatizó a la población nacional que puede consumir el combustible disponible con total confianza y sin temor a afectar sus vehículos o sufrir inconvenientes derivados.
No obstante estas garantías oficiales, los choferes continúan manifestando su rechazo categórico hacia lo ocurrido y califican el combustible cuestionado como “basura”, evidenciando una brecha entre las explicaciones técnicas ofrecidas por YPFB y la percepción real en el terreno por parte quienes experimentan directamente los daños mecánicos. La persistencia en las protestas refleja una demanda legítima por mayor transparencia, mejor control y compensaciones justas para quienes han resultado afectados económicamente durante este episodio.
Este conflicto pone sobre relieve no solo problemáticas puntuales relacionadas con el sector hidrocarburífero sino también desafíos estructurales vinculados al abastecimiento eficiente y seguro del combustible vital para el transporte público y privado. La repercusión social es significativa dado que afecta tanto al gremio transportista como al conjunto de usuarios dependientes diariamente del servicio vehicular para sus actividades cotidianas. En consecuencia, mantener un diálogo abierto entre autoridades estatales y representantes gremiales resulta esencial para encontrar soluciones duraderas que garanticen calidad energética adecuada sin comprometer ni generar perjuicios económicos ni sociales adicionales.
En resumen, estas protestas iniciales marcan un punto crítico dentro del debate sobre calidad e integridad en los combustibles suministrados al mercado nacional. La respuesta institucional ha sido rápida pero aún insuficiente para calmar plenamente las inquietudes generadas por los choferes afectados. El desarrollo futuro de este conflicto dependerá en gran medida del cumplimiento efectivo por parte de YPFB respecto a sus compromisos anunciados así como del establecimiento claro de mecanismos compensatorios justos hacia quienes han sufrido pérdidas materiales derivadas del consumo prolongado de gasolina defectuosa o contaminada


