La producción de papa en la región de Laderas enfrenta una compleja realidad marcada por la sobreproducción y los bajos precios en el mercado, situación que afecta directamente a los campesinos dedicados a este cultivo. Según lo manifestado por Marino Maraz, productor y organizador de la Feria de la Papa en Laderas Centro, la amplia siembra de este tubérculo se ha convertido en una constante entre los agricultores locales, generando un exceso de oferta que presiona a la baja el valor comercial del producto.
A pesar de las dificultades climáticas que se presentaron durante el último ciclo agrícola, Maraz destacó que la producción fue buena, un hecho que atribuye a la fortuna y al esfuerzo de los agricultores. En Laderas, aunque las condiciones hídricas son limitadas, existe suficiente agua para sostener la subsistencia agrícola; sin embargo, en áreas cercanas como “El Tajo”, donde el recurso hídrico es más abundante, se cultivan variedades específicas como Desire y Cardenal, además de otra denominada “jatun puca”, conocida localmente como “la peruana”.
La situación económica para los productores es preocupante. Los costos asociados a la siembra han aumentado considerablemente: adquirir una carga de papa para sembrar implica un gasto aproximado de 800 bolivianos, mientras que el fertilizante requerido ronda entre 850 y 880 bolivianos. Estos costos elevados no se ven reflejados en los ingresos obtenidos por la venta del tubérculo. En el mercado campesino local, considerado referencia para fijar precios en esta categoría de productos agrícolas, el precio por arroba (unidad estándar de medida) se ubica alrededor de 25 bolivianos y puede variar según la calidad y variedad del producto.
Este escenario económico obliga a muchos campesinos a continuar con la producción pese a no recuperar plenamente sus inversiones. La realidad es que las ganancias son mínimas o incluso inexistentes; sin embargo, mantener esta actividad resulta indispensable para garantizar su sustento básico y el de sus familias. Maraz enfatizó que aunque técnicamente trabajan a pérdida o con márgenes muy reducidos, persisten en su labor agrícola por necesidad y tradición.
La saturación del mercado con papas provenientes de múltiples zonas productoras genera un desequilibrio entre oferta y demanda que repercute directamente en los precios. Esta dinámica afecta especialmente a pequeños productores que dependen exclusivamente de este cultivo para subsistir. Ante esta coyuntura, Marino Maraz hizo un llamado a las autoridades competentes para que consideren medidas orientadas a incrementar el precio oficial del producto o implementar políticas que estabilicen el mercado y permitan un ingreso justo para quienes dedican su trabajo al cultivo de papa.
Este fenómeno no solo refleja una problemática económica puntual sino también una cuestión social relevante para las comunidades campesinas involucradas. La sobreproducción sin regulación adecuada puede desincentivar la actividad agrícola tradicional y afectar negativamente la economía rural local. Por ello, se requiere una mirada integral que contemple factores productivos, comerciales y sociales para garantizar la sostenibilidad del sector papero en Laderas y zonas aledañas.
En síntesis, aunque la papa sigue siendo un cultivo fundamental para muchas familias campesinas en Laderas, los bajos precios actuales limitan su rentabilidad y ponen en riesgo la estabilidad económica del sector. La frase expresada por Marino Maraz —“todo el mundo siembra papa”— resume tanto la importancia cultural como el desafío económico que representa esta actividad agrícola ante las condiciones actuales del mercado


