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La federación Tupac Katari, que representa a las comunidades rurales de las 20 provincias del departamento de La Paz, ha establecido una prohibición clara respecto al uso y entrega de símbolos tradicionales de autoridad originaria a candidatos políticos. Entre estos símbolos se encuentran el poncho, la chalina, el chicote, el sombrero, la chuspa y el bastón de mando, elementos que representan la autoridad legítima dentro de las comunidades campesinas.

Según la normativa interna de esta organización campesina, está terminantemente prohibido que estos distintivos sean otorgados a aspirantes a gobernadores o alcaldes, así como a cualquier autoridad política. La resolución advierte que quienes incumplan esta disposición serán sancionados conforme a las normas y procedimientos propios de la federación. Además, se ha establecido un mecanismo para identificar a las personas que intenten utilizar esta indumentaria para fines políticos, especialmente aquellos vinculados a partidos neoliberales.

Tradicionalmente, en las ceremonias públicas del área rural del altiplano, los candidatos que visitan las comunidades recibían estos símbolos como una forma de reconocimiento y proclamación. En muchos casos, los propios candidatos adquirían la vestimenta y designaban a alguien para que se la colocara en actos masivos. Sin embargo, estos elementos son en realidad el “uniforme” de la autoridad campesina y se entregan exclusivamente a quienes han sido electos dentro de la estructura orgánica de las comunidades para que los porten en reuniones y actividades oficiales.

Con la nueva disposición, se prohíbe no solo la entrega de estos símbolos a candidatos políticos, sino también la participación de dirigentes de la federación en actos protocolarios donde se realice tal entrega o proclamación. Asimismo, se establece que cualquier autoridad originaria que decida postularse a un cargo político debe renunciar a su posición en la estructura orgánica por razones de ética y cumplimiento de las normas internas. De no hacerlo, perderá su condición de autoridad originaria.

Esta medida también involucra a la organización femenina Bartolina Sisa, que agrupa a las mujeres campesinas, a cuyos dirigentes se les exige acatar las mismas disposiciones para garantizar la integridad y respeto de los símbolos ancestrales y la autoridad originaria en el contexto político

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